Paraguay - Grupo D
🇵🇾 Paraguay, la Albirroja de los marcadores cortos y el corazón largo 🔥
Clasificó por CONMEBOL con una identidad reconocible: competir, resistir y lastimar en el momento justo.
Introducción
Hay selecciones que se presentan con fuegos artificiales: goleadas, posesiones interminables, titulares que se escriben solos. Paraguay, en cambio, suele entrar a escena con otra música: la del partido que se cocina a fuego lento, la del cero que pesa como una piedra y la del gol que, cuando llega, cae como un martillazo. En estas Eliminatorias, la Albirroja volvió a ese territorio conocido: el del duelo apretado, de pocos espacios, de margen mínimo.
El recorrido no fue lineal ni exuberante, pero sí coherente. Paraguay se hizo fuerte en la lógica del detalle: una pelota parada bien atacada, un penal provocado por insistencia, una ventaja defendida con disciplina. No es casualidad que muchos de sus partidos parezcan capítulos de la misma serie: ritmo contenido, fases de espera, momentos de aceleración muy medidos y un final que casi siempre se decide por centímetros.
Esa forma de transitar también tiene algo de carácter histórico: Paraguay no se disfraza. Cuando el partido pide paciencia, la tiene; cuando el partido pide orden, lo ejecuta; cuando el partido pide colmillo, aparece. Y, sobre todo, cuando el partido pide sufrir, el equipo no se quiebra. Puede gustar más o menos, pero se entiende rápido qué propone.
Los números lo aterrizan con claridad. Paraguay terminó 6º en la tabla de CONMEBOL con 28 puntos en 18 partidos, producto de 7 triunfos, 7 empates y 4 derrotas. Convirtió 14 goles y recibió 10, para una diferencia de +4: pocos goles a favor, todavía menos en contra. Ese balance explica su camino: no fue la selección que más pegó, pero sí una de las que menos se desordenó.
Dentro de ese mapa, hay momentos bisagra que funcionan como señales de identidad. El 17 de octubre de 2023, en Asunción, venció 1:0 a Bolivia con gol de Sanabria al 69’: un partido típico, cerrado y resuelto con un golpe justo. El 10 de septiembre de 2024 llegó una de las fotos grandes del ciclo: 1:0 a Brasil, también en el Defensores del Chaco, con gol de D. Gómez al 20’, una victoria que no necesita adornos. Y el 14 de noviembre de 2024, otra escena de impacto: 2:1 a Argentina, con goles de Sanabria y Alderete, un recordatorio de que Paraguay puede competir contra cualquiera si el guion se le acomoda.
También hubo una prueba de carácter fuera de casa que dejó huella: el 9 de septiembre de 2025, en Lima, Paraguay ganó 1:0 a Perú con gol de Galarza al 78’. En una eliminatoria larga, cerrar la persiana como visitante y llevarse tres puntos en un partido de margen mínimo es algo más que una estadística: es un mensaje.
Con ese equipaje, Paraguay llega al Mundial con una identidad ya escrita. No promete fuegos, promete pelea; no vende baile, vende oficio. Y en un torneo corto, esa especialidad puede ser más valiosa de lo que suena.
El camino por Eliminatorias
El formato CONMEBOL en estas Eliminatorias se jugó como una liga de todos contra todos, con 10 selecciones enfrentándose en partidos de ida y vuelta hasta completar 18 jornadas. Esa estructura, larga y exigente, castiga las rachas negativas y premia la regularidad: no hace falta ganar siempre, pero sí perder poco y sostener un plan. Paraguay, por perfil y por números, se acomodó bien a esa lógica.
La lectura de su campaña arranca por el lugar final: 6º, 28 puntos, 18 partidos. Pero el detalle es todavía más elocuente: 7 victorias, 7 empates y solo 4 derrotas. Paraguay no fue el equipo de las grandes series de triunfos consecutivos, pero sí el de la estabilidad competitiva. Su diferencia de gol (+4) se construye desde la base: 10 goles en contra es una cifra baja para una eliminatoria sudamericana; 14 a favor, una cifra moderada que obliga a cuidar cada ventaja como si fuera oro.
Mirada la tabla completa, la zona media fue un embudo. Paraguay terminó con los mismos 28 puntos que Colombia (3º), Uruguay (4º) y Brasil (5º). Es decir: el corte no fue por puntaje, fue por detalles finos de rendimiento global. Colombia tuvo más goles a favor (28) y también más en contra (18), Uruguay convirtió 22 y recibió 12, Brasil 24 a favor y 17 en contra. Paraguay, en cambio, no compitió por volumen, compitió por contención: su diferencial no se explica por goleadas propias, sino por la capacidad de mantener los partidos en su rango.
El inicio de camino ya mostraba esa tendencia. Jornada 1: 0:0 con Perú en Ciudad del Este, sin goles. Jornada 2: derrota 1:0 en Venezuela por un penal en 90+3’. Jornada 3: derrota 1:0 en Argentina con gol al minuto 3. Y jornada 4: triunfo 1:0 ante Bolivia. Cuatro fechas, tres marcadores de 1:0 o 0:0 y una sensación: Paraguay iba a ser un equipo incómodo, pero también iba a vivir en el filo.
Hubo un tramo de empates y partidos cerrados que reforzó el molde: 0:0 con Chile en Santiago, derrota 0:1 con Colombia en Asunción, 0:0 con Uruguay en Montevideo, 0:0 con Ecuador en Quito. En esa secuencia, Paraguay no se desarmó. Fue sumando, calibrando, aprendiendo a jugar con el partido en una sola baldosa. En Eliminatorias, eso vale: el que se rompe, se cae.
El punto de inflexión fue cuando el equipo empezó a convertir sus buenas noches defensivas en noches con premio completo. El 10 de septiembre de 2024 llegó el 1:0 a Brasil. Un mes después, el 15 de octubre de 2024, un 2:1 a Venezuela con doblete de Sanabria. Y el 14 de noviembre, el 2:1 a Argentina, con esa mezcla paraguaya de convicción y oportunismo. Ahí la campaña dejó de ser “correcta” y empezó a ser “peligrosa para cualquiera”.
La recta final fue de madurez: 1:0 a Chile, 2:2 en Colombia, 2:0 a Uruguay, derrota 1:0 en Brasil, 0:0 con Ecuador y 1:0 a Perú en Lima. En ese cierre hay una idea repetida: Paraguay sabe jugar cuando el partido no se abre. Incluso cuando empata, lo hace con sentido. Y cuando gana, casi siempre lo hace desde un control emocional grande, sin necesidad de “hacer de más”.
Tabla 1: Partidos de Paraguay en Eliminatorias CONMEBOL
| Fecha | Jornada | Rival | Condición | Resultado | Goleadores | Sede |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 7 de septiembre de 2023 | 1 | Perú | Local | 0:0 | Sin goles | Estadio Antonio Aranda, Ciudad del Este |
| 12 de septiembre de 2023 | 2 | Venezuela | Visitante | 1:0 | Rondón 90+3' (pen.) | Estadio Monumental, Maturín |
| 12 de octubre de 2023 | 3 | Argentina | Visitante | 1:0 | Otamendi 3' | Estadio Monumental, Buenos Aires |
| 17 de octubre de 2023 | 4 | Bolivia | Local | 1:0 | Sanabria 69' | Estadio Defensores del Chaco, Asunción |
| 16 de noviembre de 2023 | 5 | Chile | Visitante | 0:0 | Sin goles | Estadio Monumental, Santiago |
| 21 de noviembre de 2023 | 6 | Colombia | Local | 0:1 | Borré 11' (pen.) | Estadio Defensores del Chaco, Asunción |
| 6 de septiembre de 2024 | 7 | Uruguay | Visitante | 0:0 | Sin goles | Estadio Centenario, Montevideo |
| 10 de septiembre de 2024 | 8 | Brasil | Local | 1:0 | D. Gómez 20' | Estadio Defensores del Chaco, Asunción |
| 10 de octubre de 2024 | 9 | Ecuador | Visitante | 0:0 | Sin goles | Estadio Rodrigo Paz Delgado, Quito |
| 15 de octubre de 2024 | 10 | Venezuela | Local | 2:1 | Sanabria 59', 74'; Aramburu 25' | Estadio Defensores del Chaco, Asunción |
| 14 de noviembre de 2024 | 11 | Argentina | Local | 2:1 | Sanabria 19', Alderete 47'; La. Martínez 11' | Estadio Defensores del Chaco, Asunción |
| 19 de noviembre de 2024 | 12 | Bolivia | Visitante | 2:2 | E. Vaca 15', Terceros 80' (pen.); Almirón 71', Enciso 90+1' | Estadio Municipal, El Alto |
| 20 de marzo de 2025 | 13 | Chile | Local | 1:0 | Alderete 60' | Estadio Defensores del Chaco, Asunción |
| 25 de marzo de 2025 | 14 | Colombia | Visitante | 2:2 | Díaz 1', Durán 13'; Alonso 45+4', Enciso 62' | Estadio Metropolitano, Barranquilla |
| 5 de junio de 2025 | 15 | Uruguay | Local | 2:0 | Galarza 13', Enciso 81' (pen.) | Estadio Defensores del Chaco, Asunción |
| 10 de junio de 2025 | 16 | Brasil | Visitante | 1:0 | Vinícius Júnior 44' | Neo Química Arena, São Paulo |
| 4 de septiembre de 2025 | 17 | Ecuador | Local | 0:0 | Sin goles | Estadio Defensores del Chaco, Asunción |
| 9 de septiembre de 2025 | 18 | Perú | Visitante | 0:1 | Galarza 78' | Estadio Nacional, Lima |
La tabla de partidos cuenta una historia sin necesidad de adjetivos: en 18 jornadas, Paraguay jugó 7 empates y acumuló muchos marcadores de “puño cerrado”. De esos 18 partidos, 9 terminaron 0:0 o 1:0 (a favor o en contra): un reflejo de estilo. Y si se mira la secuencia de resultados, se nota otra constante: el equipo se sostuvo incluso cuando no ganaba. No hay una caída larga, no hay una seguidilla de derrotas que lo saque del mapa.
Hay una lectura más fina que aparece cuando se separa localía y visita. En casa, Paraguay firmó victorias de impacto: Brasil (1:0), Argentina (2:1), Uruguay (2:0), además de Bolivia y Chile, y empates como el 0:0 ante Ecuador. Fuera de casa, el equipo fue más austero: empató mucho (Chile, Uruguay, Ecuador), rescató un 2:2 en Colombia y cerró con el 1:0 en Perú. Sus derrotas de visitante fueron cortas: Venezuela 1:0, Argentina 1:0, Brasil 1:0. En otras palabras: incluso cuando pierde, suele perder por la mínima.
Ese dato es clave para analizar su competitividad: Paraguay casi nunca se “sale” del partido. Para ganarle, hay que trabajar el resultado. Y eso, en Sudamérica, es un activo que se traduce en puntos.
Tabla 2: Tabla de posiciones CONMEBOL
| Pos. | Selección | Pts. | PJ | PG | PE | PP | GF | GC | Dif. |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | Argentina | 38 | 18 | 12 | 2 | 4 | 31 | 10 | 21 |
| 2 | Ecuador | 29 | 18 | 8 | 8 | 2 | 14 | 5 | 9 |
| 3 | Colombia | 28 | 18 | 7 | 7 | 4 | 28 | 18 | 10 |
| 4 | Uruguay | 28 | 18 | 7 | 7 | 4 | 22 | 12 | 10 |
| 5 | Brasil | 28 | 18 | 8 | 4 | 6 | 24 | 17 | 7 |
| 6 | Paraguay | 28 | 18 | 7 | 7 | 4 | 14 | 10 | 4 |
| 7 | Bolivia | 20 | 18 | 6 | 2 | 10 | 17 | 35 | -18 |
| 8 | Venezuela | 18 | 18 | 4 | 6 | 8 | 18 | 28 | -10 |
| 9 | Perú | 12 | 18 | 2 | 6 | 10 | 6 | 21 | -15 |
| 10 | Chile | 11 | 18 | 2 | 5 | 11 | 9 | 27 | -18 |
La tabla completa refuerza el carácter de Paraguay: no fue la selección más goleadora ni la de mejor diferencia, pero sí una que quedó pegada al pelotón de arriba. Cuando cuatro equipos terminan con 28 puntos, la conversación se vuelve quirúrgica: goles, detalles, momentos. Paraguay, con 14 a favor, quedó por detrás en ese rubro respecto a Colombia, Uruguay y Brasil, pero su GC (10) lo mantuvo en una zona de seguridad competitiva.
En esa cocina de puntos, también se ve que la campaña paraguaya se apoyó en dos pilares: la capacidad de no perder y la capacidad de convertir triunfos puntuales en casa. La combinación es efectiva: empatar afuera, ganar adentro, y no conceder demasiados goles. Es un plan de Eliminatorias que no siempre enamora, pero suele clasificar.
Cómo juega
Paraguay construyó su identidad desde el control del riesgo. Los números son una pista directa: 14 goles a favor en 18 partidos (promedio bajo) y 10 en contra (promedio bajo). Eso sugiere partidos con pocas situaciones concedidas y una selección que prioriza mantener la estructura, aunque el costo sea atacar menos. No hace falta inventar dibujos tácticos para leerlo: la estadística ya marca el pulso.
La primera evidencia es la frecuencia de marcadores cortos. Paraguay acumuló varios 0:0: ante Perú (jornada 1), Chile (jornada 5), Uruguay (jornada 7), Ecuador (jornada 9), Ecuador otra vez (jornada 17). El 0:0 no es casualidad repetida: es un resultado que aparece cuando un equipo sabe defender su área y, al mismo tiempo, no se desespera por romper el partido a cualquier precio. En Eliminatorias, el 0:0 es un idioma: Paraguay lo habla con naturalidad.
La segunda evidencia es el margen de sus triunfos. Varias victorias fueron 1:0: Bolivia, Brasil, Chile, Perú. Y cuando el marcador se abrió un poco, no se transformó en fiesta descontrolada: 2:1 a Venezuela, 2:1 a Argentina, 2:0 a Uruguay. No hay goleadas a favor en la lista. La lectura es simple: Paraguay gana con un plan conservador pero eficiente, donde el gol tiene valor de sentencia y el segundo, si llega, suele ser para cerrar.
La tercera evidencia está en cómo se reparten sus goles en momentos críticos. En los autores aparecen varias señales: Sanabria fue decisivo con goles en partidos clave (Bolivia, Venezuela, Argentina). Alderete también aparece en momentos determinantes (gol a Argentina, gol a Chile). Enciso marca en cierre dramático en El Alto (90+1’) y también convierte un penal ante Uruguay. Galarza aparece con goles de apertura o de definición (13’ ante Uruguay, 78’ en Lima). Eso dibuja una conclusión: Paraguay no depende de un único apellido para ganar; sí necesita, eso sí, que sus momentos de gol sean quirúrgicos. No desperdicia demasiadas balas porque no genera un arsenal infinito.
La cuarta evidencia es su comportamiento en escenarios difíciles. En Venezuela perdió por un penal en 90+3’ y en Brasil cayó 1:0 con gol al 44’: dos derrotas en las que el partido se le escapó por una acción puntual, no por una avalancha. En Argentina recibió el golpe al minuto 3 y aun así el marcador quedó en 1:0: mantuvo el partido en zona “remontable” hasta el final. Ese patrón sugiere fortaleza emocional y estructura defensiva sostenida, incluso cuando el guion arranca torcido.
También se ve una vulnerabilidad típica de equipos de marcador corto: cuando el rival encuentra un gol temprano o un penal, el partido se vuelve cuesta arriba porque Paraguay no suele convertir los encuentros en ida y vuelta de muchos goles. El ejemplo es claro: en Argentina (gol al 3’) y en Colombia en Asunción (penal al 11’), el marcador quedó en manos del rival y Paraguay no logró romperlo. El plan que lo hace sólido también puede volverlo más dependiente de la primera piedra del partido.
En síntesis: Paraguay juega a no regalarse. Administra el ritmo, acepta el trámite cerrado, y confía en que en algún momento aparecerá una jugada para golpear. Cuando acierta, se vuelve peligrosísimo. Cuando falla esa ventana, se queda sin margen de reparación.
El Grupo en el Mundial
El Mundial le abre a Paraguay un Grupo D con tres partidos ya calendarizados, dos de ellos en la misma ciudad y estadio, y el debut en una plaza gigantesca. La agenda es clara: 12 de junio de 2026 frente a Estados Unidos en Los Ángeles; 19 de junio de 2026 contra un rival por definirse en San Francisco; y cierre el 25 de junio de 2026 ante Australia, también en San Francisco. En torneos cortos, el orden importa: debutar marca el ánimo, el segundo partido suele definir el aire, y el tercero se juega con calculadora o con urgencia.
El segundo rival tiene una particularidad: no es un nombre fijo, es una puerta que se abre por un camino de eliminación. Aquí la regla es no fantasear con supuestas ventajas o desventajas: cuando un equipo llega desde un play-off, puede venir con presión o con impulso, y eso cambia según quién sea. El dato firme es el encuadre: será el ganador del play-off UEFA Ruta C, que saldrá de Eslovaquia, Kosovo, Turquía o Rumania. Paraguay deberá preparar un plan de partido flexible, con principios claros más que con un único libreto.
Los escenarios también pesan. Dos partidos en el Levi's Stadium (19 y 25 de junio) reducen el desgaste logístico: misma ciudad, mismo estadio, rutinas más estables. Ese tipo de continuidad puede favorecer a una selección que vive de los detalles y de la concentración. La primera presentación, en cambio, tiene el impacto del debut y del contexto: Estados Unidos como rival en su territorio y en un estadio como el SoFi. Para un equipo de control emocional, arrancar sin desorden será la primera misión.
La pregunta central del grupo, vista desde Paraguay, no es “cómo imponerse con brillo”, sino “cómo sostener su identidad sin quedar rehén del marcador”. En fase de grupos, el 0:0 puede ser oro o puede ser una trampa, según el calendario. Paraguay viene de convivir con el empate sin perder la cabeza, pero en un Mundial cada empate tiene un precio: te sostiene, sí, pero te obliga a acertar en otro lado.
El partido con Estados Unidos puede encajar en la lógica paraguaya: partido de fricción, de ritmo que se regula, de buscar que el local se impaciente. Pero también puede exigir una dosis de valentía en los metros finales: porque si el partido se te va por una acción aislada, como en Maturín (penal en 90+3’) o en Asunción (penal de Colombia), el margen de recuperación es menor que en Eliminatorias. El Mundial castiga rápido.
El choque contra el rival por definirse será, probablemente, el partido bisagra del grupo por ubicación en el calendario. Allí la consigna suele ser simple: no regalar el inicio, no perder el orden y llegar con el partido vivo a la última media hora. Paraguay, por historia reciente en Eliminatorias, sabe moverse en ese tipo de guiones: varios goles suyos aparecen en segundos tiempos o cierres (Sanabria al 69’, Galarza al 78’, Enciso al 81’ de penal, Enciso al 90+1’). Es una selección que no necesita resolver todo en los primeros veinte minutos para sentirse cómoda.
El cierre ante Australia invita a pensar un partido de carga física, disputas y tramos de ida y vuelta por momentos. Pero cualquier pronóstico serio debe partir de una base: Paraguay se siente mejor cuando el partido no se vuelve un carrusel. Si logra que el cierre sea de marcador corto, como tantos en su campaña, entonces su especialidad entra en juego: aguantar, leer el momento y golpear una vez.
Tabla: Partidos de Paraguay en el Grupo D
| Fecha | Estadio | Ciudad | Rival |
|---|---|---|---|
| 12 de junio de 2026 | SoFi Stadium | Los Ángeles | Estados Unidos |
| 19 de junio de 2026 | Levi's Stadium | San Francisco | Rival por definirse, saldrá del play-off UEFA Ruta C: Eslovaquia, Kosovo, Turquía o Rumania. |
| 25 de junio de 2026 | Levi's Stadium | San Francisco | Australia |
Partido por partido, con pronóstico llano y sin fantasías:
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Estados Unidos vs Paraguay, 12 de junio de 2026 Guion probable: inicio intenso del local, Paraguay tratando de bajar pulsaciones, partido de disputa y espacios reducidos si la Albirroja logra sostener la concentración. Clave: no conceder un gol temprano que obligue a abrirse. Pronóstico: empate.
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Rival por definirse, saldrá del play-off UEFA Ruta C: Eslovaquia, Kosovo, Turquía o Rumania vs Paraguay, 19 de junio de 2026 Guion probable: encuentro de estudio, con Paraguay intentando imponer su lógica de partido corto. Si el rival llega con impulso competitivo, el manejo de los primeros minutos será vital: Paraguay suele crecer con el partido maduro. Pronóstico: gana Paraguay.
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Paraguay vs Australia, 25 de junio de 2026 Guion probable: partido condicionado por lo que se haya sumado antes. Si Paraguay llega necesitando puntos, deberá encontrar un equilibrio entre sostener su estructura y asumir más presencia en campo rival. Si llega con margen, su libreto de control puede pesar. Pronóstico: empate.
Claves de clasificación para Paraguay
- Hacer del debut un partido largo: sostener el 0:0 como escenario posible y no regalar transiciones.
- Convertir el segundo partido en un duelo de paciencia: llegar con el marcador abierto a los últimos 30 minutos, donde Paraguay suele encontrar su golpe.
- Cuidar la primera desventaja: su campaña muestra que remontar un 0:1 es difícil cuando el partido se cierra.
- Maximizar la pelota parada y los detalles: varias victorias se explican por acciones puntuales y eficacia.
- Evitar el intercambio de golpes: Paraguay rinde mejor cuando el encuentro tiene pocas rupturas.
Opinión editorial
Paraguay no llega a un Mundial para pedir permiso: llega para incomodar. Su campaña lo muestra con crudeza y con orgullo a la vez: 14 goles a favor y 10 en contra en 18 fechas, una selección que no se enamora del espejo, que no necesita adornarse para competir. El equipo entendió que su valor está en el partido corto, en la disciplina, en el golpe oportuno. Y en un torneo donde muchos se pierden por ansiedad, ese oficio puede ser una ventaja real.
Pero el filo también corta hacia adentro. Cuando el margen es mínimo, cualquier detalle se vuelve una sentencia: un penal en 90+3’ como en Maturín, un gol tempranero como en Buenos Aires, una pelota quieta mal defendida. El Mundial no perdona esos guiños. Paraguay tiene un plan que lo sostiene; ahora necesita que ese plan también lo empuje a buscar el gol cuando el partido lo pide, sin romper su propia estructura.
El cierre de esta historia no debería escribirse con solemnidad, sino con una advertencia concreta y bien paraguaya: cuidado con vivir demasiado tiempo en el 0:0. La Eliminatoria le enseñó a Paraguay que el empate no lo lastima si se usa con inteligencia; el Mundial le puede recordar que un empate sin intención también te deja sin aire.
Si hay un partido que funciona como recordatorio de todo esto, es el 12 de septiembre de 2023 en Maturín: Venezuela 1:0 Paraguay, penal en 90+3’. Ese es el riesgo del equipo que juega al milímetro: podés estar perfecto 92 minutos y aun así irte con las manos vacías. La Albirroja ya sabe sufrir; en el Mundial, la consigna será sufrir con propósito. Y cuando aparezca la ventana —la misma que abrió ante Brasil con el 1:0, o ante Argentina con el 2:1— no dudar. Porque Paraguay no necesita muchas: necesita la justa.