Panamá - Grupo L

Panamá  El boleto se ganó a pulso y con el reloj como aliado

Panamá 🇵🇦🔥 El boleto se ganó a pulso y con el reloj como aliado

Una eliminatoria sin derrotas, con oficio para sufrir y pegada para definir, empujó a Panamá hacia un Mundial donde el margen será mínimo y la mentalidad, decisiva.

Introducción

La historia reciente de Panamá en eliminatorias no se cuenta con fuegos artificiales, sino con señales más difíciles de aplaudir: el equipo que aprende a no caerse, el que vuelve a levantarse en la misma noche, el que entiende que una clasificación no siempre se conquista goleando, sino eligiendo bien cuándo acelerar y cuándo respirar. Hay selecciones que se vuelven peligrosas por su talento; Panamá, por su convicción para sostener partidos.

El recorrido panameño dejó una estampa repetida: el rival cree que ya tiene la foto del encuentro, y Panamá la arruga con paciencia. En Paramaribo, por ejemplo, se llevó un 0:0 que no grita nada, pero suma como oro cuando el calendario aprieta y el grupo se comprime. Y en Ciudad de Guatemala, en una noche de ida y vuelta, Panamá aceptó el vértigo y lo ganó desde el área: 3:2, con doblete de Waterman y la firma de Fajardo.

Cuando la eliminatoria pidió contundencia, Panamá también la tuvo. El 10 de junio de 2025, en Ciudad de Panamá, el 3:0 a Nicaragua fue un mensaje de autoridad: Yanis, Ismael Díaz y Eric Davis en la red, y el partido resuelto sin quedar atrapados en el intercambio de golpes. Y cuando tocó resistir y esperar el momento, apareció el detalle que separa a los equipos que compiten de los que decoran: el 0:1 en San Salvador, el 10 de octubre de 2025, fue de esos triunfos que se cocinan con calma y se cobran con una sola estocada.

Los números, cuando bajan a tierra el relato, ayudan a entender por qué Panamá llegó hasta acá con crédito propio. En la Segunda ronda, fue primero del Grupo D con 12 puntos sobre 12, 10 goles a favor y apenas 1 en contra, diferencia de +9. En la Tercera ronda, la más exigente, volvió a mandar: 12 puntos en 6 partidos, invicto, 9 goles convertidos y 4 recibidos, diferencia de +5. No fue un paseo: fueron empates con sabor a advertencia y victorias con sabor a madurez.

Hay momentos bisagra que ordenan el mapa emocional del camino. El 6 de junio de 2024, Panamá abrió con un 2:0 ante Guyana, con Cristian Martínez y José Luis Rodríguez en la planilla: inicio firme, sin barro. El 14 de octubre de 2025, contra Surinam, el 1:1 llegó con un gol panameño en 90+6’ de Ismael Díaz: no es sólo un empate, es una declaración de carácter. Y el 18 de noviembre de 2025, el 3:0 a El Salvador, con Blackman, Davis de penal y J. Rodríguez, cerró la eliminatoria de grupo con una sensación clara: Panamá no sólo compite; sabe cuándo rematar.

El camino por Eliminatorias

La ruta de CONCACAF hacia el Mundial se estructuró en tres rondas: una segunda ronda con grupos y pocos partidos, y una tercera ronda final con formato de ida y vuelta dentro de grupos de cuatro. En esa última estación, cada selección jugó seis partidos (tres en casa, tres fuera). La regla fue simple y pesada: los ganadores de grupo obtuvieron el pase directo, y el resto debió mirar hacia el repechaje o la eliminación. Panamá, en ese marco, hizo lo que separa a un líder de un aspirante: terminó primero.

La Segunda ronda fue, para Panamá, un ejercicio de superioridad sin estridencias. Cuatro partidos, cuatro triunfos. Diez goles a favor, uno en contra. Cuando un equipo atraviesa un grupo así, deja dos lecturas: una obvia —fue mejor— y otra más interesante —no se permitió licencias—. En eliminatorias cortas, el “después lo arreglo” no existe; Panamá no tuvo que arreglar nada, porque no se salió del libreto.

En esa primera fase, el equipo no sólo ganó: ganó con distintos registros. El 6 de junio de 2024 venció 2:0 a Guyana en Ciudad de Panamá, con goles de Cristian Martínez y José Luis Rodríguez. Tres días después, el 9 de junio, metió un 3:1 como visitante administrativo (en Managua) ante Montserrat: Welch, Fajardo y otra vez Rodríguez, con un reparto de goles que ya insinuaba algo sano: Panamá no dependía de un solo nombre para resolver. En junio de 2025, cerró la vuelta con un 2:0 en Belmopán ante Belice (Escobar y Guerrero) y el 3:0 a Nicaragua (Yanis, Ismael Díaz y Davis). Cuatro partidos, dos vallas invictas fuera de casa, y una idea clara: cada ventana debía dejar un saldo.

La Tercera ronda fue otra historia: menos espacios, más tensión y un grupo donde el margen se hizo fino. Panamá quedó encuadrado en el Grupo A junto a Surinam, Guatemala y El Salvador. Y allí apareció la versión más valiosa de un equipo que quiere Mundial: la que no pierde. En seis partidos, Panamá combinó 3 victorias y 3 empates. No es un detalle: en grupos apretados, la derrota no sólo resta puntos, también instala dudas. Panamá no abrió esa puerta.

El inicio de la tercera fase fue de control y advertencia. El 4 de septiembre de 2025, Panamá empató 0:0 en Paramaribo ante Surinam. Es el tipo de partido que mide temperamento: visitante, arranque de grupo, marcador cerrado, y la obligación de no regalar el plan. Cuatro días después, el 8 de septiembre, en el Rommel Fernández, empató 1:1 con Guatemala: gol de “Harvey (37’)” para Panamá y “Santis (35’)” para Guatemala según la planilla provista. Dos empates seguidos pueden sonar a freno; en realidad, fueron el piso mínimo de un equipo que todavía no había encontrado la curva de despegue.

El despegue llegó con un triunfo de esos que tienen valor doble. El 10 de octubre de 2025, Panamá ganó 1:0 a El Salvador en el Cuscatlán con gol de Fajardo al 55’. Esa victoria no sólo sumó tres puntos: instaló a Panamá en el lugar psicológico del grupo, el del equipo que puede ir a una cancha compleja, aguantar el clima y salir con el resultado. Y cuando el grupo pareció querer emparejarlo otra vez, Panamá respondió con lo que separa a un líder de un candidato: no se descompuso.

Porque el 14 de octubre de 2025, en Ciudad de Panamá, Surinam se adelantó con Margaret al 21’ y obligó a Panamá a remar todo el partido. Y el empate llegó en 90+6’, con Ismael Díaz. Ese gol tardío tiene más de una lectura de rendimiento: habla de insistencia, de energía para sostener el último tramo y, sobre todo, de un equipo que no negocia el punto cuando el partido se le escapa. En una eliminatoria de seis fechas, ese 1:1 puede ser el momento exacto donde se define el destino.

La ventana de noviembre completó el cuadro con una mezcla de golpe y sentencia. El 13 de noviembre de 2025, en Ciudad de Guatemala, Panamá ganó 3:2 con un doblete de Waterman (30’ y 44’) y un gol de Fajardo (78’). Guatemala descontó con Ordóñez (69’) y Muñoz (72’). Ese tramo —dos goles recibidos en tres minutos— es un espejo táctico y emocional: Panamá tuvo que volver a encajar el partido en su cabeza cuando el rival olió sangre. Lo logró. Y el 18 de noviembre, en el Rommel Fernández, fue 3:0 a El Salvador: Blackman, Davis de penal y J. Rodríguez. Una eliminatoria se cierra con autoridad o se sufre hasta el final; Panamá eligió cerrarla.

A continuación, los partidos del equipo en formato de bitácora completa, tal como aparecen en los datos.

Tabla 1: Partidos de Panamá en Eliminatorias

Fecha Ronda o Jornada Rival Condición Resultado Goleadores Sede
6 de junio de 2024 Segunda Ronda Guyana Local 2:0 Cristian Martínez, José Luis Rodríguez (Panamá) Ciudad de Panamá
9 de junio de 2024 Segunda Ronda Montserrat Visitante 1:3 Kaleem Simon (Montserrat); Jovani Welch, José Fajardo, José Luis Rodríguez (Panamá) Managua
7 de junio de 2025 Segunda Ronda Belice Visitante 0:2 Fidel Escobar, Eduardo Guerrero (Panamá) Belmopán
10 de junio de 2025 Segunda Ronda Nicaragua Local 3:0 César Yanis, Ismael Díaz, Eric Davis (Panamá) Ciudad de Panamá
4 de septiembre de 2025 Tercera Ronda Surinam Visitante 0:0 Sin goles Paramaribo
8 de septiembre de 2025 Tercera Ronda Guatemala Local 1:1 Harvey (37'); Santis (35') Ciudad de Panamá
10 de octubre de 2025 Tercera Ronda El Salvador Visitante 0:1 Fajardo (55') San Salvador
14 de octubre de 2025 Tercera Ronda Surinam Local 1:1 Díaz (90+6'); Margaret (21') Ciudad de Panamá
13 de noviembre de 2025 Tercera Ronda Guatemala Visitante 2:3 Ordóñez (69'), Muñoz (72'); Waterman (30', 44'), Fajardo (78') Ciudad de Guatemala
18 de noviembre de 2025 Tercera Ronda El Salvador Local 3:0 Blackman (17'), Davis (45+4' pen.), J. Rodríguez (85') Ciudad de Panamá

La lectura de tablas también es parte del rendimiento: no sólo qué hiciste, sino contra quién competiste y cómo se movió el piso bajo tus pies. En los datos aparecen dos tablas distintas, correspondientes a dos rondas diferentes. Por regla, se muestran completas y en el mismo orden en que figuran.

Tabla 1: Tabla de posiciones

Ronda Grupo Pos. Equipo Pts. PJ G E P GF GC Dif.
Segunda ronda D 1 Panamá 12 4 4 0 0 10 1 +9
Segunda ronda D 2 Nicaragua 9 4 3 0 1 9 4 +5
Segunda ronda D 3 Guyana 6 4 2 0 2 6 4 +2
Segunda ronda D 4 Montserrat 3 4 1 0 3 3 10 −7
Segunda ronda D 5 Belice 0 4 0 0 4 1 10 −9

Tabla 2: Tabla de posiciones

Ronda Grupo Pos. Equipo Pts. PJ G E P GF GC Dif.
Tercera ronda A 1 Panamá 12 6 3 3 0 9 4 +5
Tercera ronda A 2 Surinam 9 6 2 3 1 9 6 +3
Tercera ronda A 3 Guatemala 8 6 2 2 2 8 7 +1
Tercera ronda A 4 El Salvador 3 6 1 0 5 2 11 −9

En el Grupo A de la Tercera ronda, Panamá le sacó 3 puntos a Surinam y 4 a Guatemala. No es una brecha enorme: es la distancia típica de una eliminatoria donde el detalle manda. Y ahí hay un dato que explica por qué Panamá quedó arriba: mientras Surinam y Guatemala dejaron derrotas en el camino, Panamá no concedió ninguna. El invicto, más que una estadística de honor, fue una herramienta: convirtió cada empate en un punto que no te saca del carril.

La segmentación de resultados también describe el tipo de campaña. En la Tercera ronda, Panamá ganó tres partidos por un solo gol (1:0 a El Salvador, 3:2 a Guatemala se definió por uno, y el resto fueron empates y una victoria 3:0). Dos de sus tres victorias fueron fuera de casa (1:0 y 3:2). En eliminatorias, ganar de visitante no es un lujo: es la diferencia entre depender de otros y depender de uno mismo.

Otro recorte útil: localía y visita. En la Tercera ronda, Panamá jugó tres partidos en casa: 1:1 con Guatemala, 1:1 con Surinam y 3:0 a El Salvador. Como visitante: 0:0 con Surinam, 1:0 con El Salvador y 3:2 con Guatemala. El balance es el de un equipo que no se desangró afuera y que, en casa, supo asegurar el cierre con una goleada cuando el contexto lo pedía.

Cómo juega

Panamá dejó una identidad reconocible desde lo que más se puede medir sin entrar en dibujos tácticos finos: el resultado, la manera de administrar ventajas y el tipo de partidos que elige. Su campaña dice “equipo de marcador controlado”, pero con un matiz clave: cuando el partido se abre, Panamá no se asusta del intercambio; lo sostiene con eficacia en las áreas.

Los números globales de los partidos provistos (10 encuentros) muestran una estructura sólida: 8 victorias y 2 empates, 0 derrotas. Goles: 17 a favor y 5 en contra. Eso es un promedio de 1,7 goles convertidos por partido y 0,5 recibidos. En eliminatorias, esa relación suele describir a un equipo que, incluso sin dominar todos los tramos, rara vez queda expuesto a un marcador largo en contra. Panamá, de hecho, no recibió más de dos goles en ningún partido del registro.

El ritmo competitivo de Panamá se entiende mejor al observar sus “zonas” de partido. Hay una Panamá de cierres apretados: el 0:0 en Paramaribo, el 1:1 ante Guatemala, el 1:1 con Surinam, el 1:0 en San Salvador. Y hay una Panamá de resolución clara cuando encuentra el hueco: 3:0 a Nicaragua, 3:0 a El Salvador, 2:0 a Guyana, 2:0 a Belice. Esa alternancia sugiere una selección que no vive de la goleada, pero que tampoco la necesita para sentirse superior: si el partido está para 1:0, lo trabaja; si está para 3:0, lo ejecuta.

El reparto del gol también es un indicador de salud ofensiva, porque habla de cuánta dependencia existe de un único finalizador. En estos partidos aparecen como anotadores, entre otros, Cristian Martínez, José Luis Rodríguez, Jovani Welch, José Fajardo, Fidel Escobar, Eduardo Guerrero, César Yanis, Ismael Díaz, Eric Davis, Waterman y Blackman. No es un dato menor: Panamá tuvo múltiples vías para convertir, con goles de jugadores de perfiles distintos y en distintos contextos (local/visitante, partido cerrado/abierto). Incluso cuando un rival logró emparejar, Panamá encontró respuestas sin necesitar una sola llave.

Hay además una pista sobre su carácter competitivo: la gestión del tiempo. Panamá marcó un gol al 90+6’ (Ismael Díaz ante Surinam, el 14 de octubre de 2025). En términos de rendimiento, eso se traduce en tres cosas: insistencia para sostener ataques hasta el final, capacidad para no desconectarse y un estado emocional estable cuando el plan inicial no alcanza. No siempre es fútbol brillante; muchas veces es fútbol maduro.

Las vulnerabilidades, inferidas desde lo que sí se ve, aparecen en dos pequeñas ventanas. Una: la dificultad para romper algunos partidos de inicio, reflejada en empates y en el 0:0 de visitante. Dos: el momento de desconcentración en Ciudad de Guatemala, cuando Panamá recibió dos goles en tres minutos (69’ y 72’) después de ir 2:0 arriba. No es una alarma, pero sí un recordatorio: cuando el rival empuja y el partido se vuelve de transiciones, Panamá puede quedar expuesto a tramos de desorden. Lo compensó con un tercer gol y con oficio, pero el patrón existe.

En síntesis, Panamá no construyó su camino desde una única máscara. Sabe ganar corto, sabe asegurar el cero, sabe lastimar con contundencia cuando el partido le abre la puerta, y tiene una virtud que en Mundiales suele ser un tesoro: no pierde la cara cuando el reloj aprieta.

El Grupo en el Mundial

El Mundial le ofrece a Panamá un Grupo L con tres estaciones de alto voltaje y una particularidad práctica: dos partidos en Toronto y uno en Nueva York / Nueva Jersey. No es un detalle logístico menor: repetir sede puede ayudar en rutinas, tiempos de traslado y familiaridad con el entorno. Pero en lo futbolístico, el grupo exige una versión completa: la Panamá paciente para sostener el cero y la Panamá clínica para convertir cuando el margen aparece.

El debut será frente a Ghana el 17 de junio de 2026 en el BMO Field de Toronto. El primer partido de un Mundial suele ser más emocional que táctico: los equipos se miden, se prueban, se respetan y, sobre todo, buscan no hipotecar el grupo en 90 minutos. Panamá llega con antecedentes claros de saber jugar marcadores cortos: el 0:0 ante Surinam y el 1:0 ante El Salvador fuera de casa son ensayos de ese tipo de noche. La clave será no regalar el inicio: un gol temprano en contra suele obligar a planes más agresivos que no siempre convienen.

El segundo encuentro será el 23 de junio de 2026, también en Toronto, ante Croacia. Un partido de ese perfil suele tener un eje: la gestión de los momentos sin balón y la precisión para castigar en los pocos espacios que aparezcan. Panamá mostró que, cuando encuentra un tramo favorable, puede transformar un partido en un 3:0 sin descontrolarse, como ante Nicaragua y El Salvador. La pregunta no es si podrá “dominar” a Croacia, sino si podrá mantenerse dentro del partido el tiempo suficiente para que el marcador no se rompa en su contra y, a la vez, aprovechar sus ventanas.

El cierre será el 27 de junio de 2026 ante Inglaterra en el MetLife Stadium de Nueva York / Nueva Jersey. En última fecha, el grupo se vuelve calculadora, pero Panamá tiene una ventaja conceptual: viene de una eliminatoria donde no perdió y donde supo sumar aun cuando no pudo imponer todo. Ese perfil sirve cuando el partido te pide cabeza fría: saber cuándo ir a buscarlo y cuándo no exponerse a una derrota que te deje fuera.

A continuación, el fixture del grupo para Panamá en tabla única de tres partidos, con los datos provistos.

Fecha Estadio Ciudad Rival
17 de junio de 2026 BMO Field Toronto Ghana
23 de junio de 2026 BMO Field Toronto Croacia
27 de junio de 2026 MetLife Stadium Nueva York / Nueva Jersey Inglaterra

Partido por partido, con guion probable y un pronóstico en lenguaje llano:

  1. Ghana vs Panamá — 17 de junio de 2026 Guion probable: partido de tanteo, con Panamá priorizando el orden y el cero como base. La experiencia eliminatoria sugiere que Panamá no se desespera si el gol no llega rápido; puede convivir con el 0:0 y empujar el cierre, como en Paramaribo. Si encuentra un tramo de dominio, buscará un gol que le permita administrar. Pronóstico: empate.

  2. Panamá vs Croacia — 23 de junio de 2026 Guion probable: encuentro de control y resistencia. Panamá deberá sostener su estructura, evitar tramos de desconcentración y elegir muy bien cuándo acelerar. Su antecedente de victoria 1:0 de visitante y su capacidad de cerrar con autoridad en casa (3:0 a El Salvador) muestran que puede convertir sin necesitar demasiadas situaciones, pero también que necesita estar fino en el área. Pronóstico: gana Croacia.

  3. Panamá vs Inglaterra — 27 de junio de 2026 Guion probable: partido con presión de última fecha, donde el contexto puede empujar a Panamá a jugar con mayor ambición o, si el grupo lo permite, con inteligencia para sumar. Panamá ya demostró que puede sobrevivir a un partido que se le enciende de golpe —como el 3:2 en Guatemala— y que tiene recursos para volver a ponerse de pie dentro del mismo encuentro. Pronóstico: gana Inglaterra.

Claves de clasificación para Panamá en el grupo

  • Sostener el partido en marcadores cortos: el cero en contra como plataforma, especialmente en el debut.
  • Evitar tramos de desconexión cuando el rival acelera: el antecedente del 69’ y 72’ en Guatemala es una alarma concreta.
  • Aprovechar las ventanas: Panamá no necesita diez llegadas para convertir, pero sí precisión en el momento.
  • Llegar vivo a la última fecha: sumar en el estreno puede cambiar el tono del grupo.

Opinión editorial

Panamá se ganó el boleto sin pedir permiso, con un invicto que no es una medalla estética sino una forma de competir. En una eliminatoria donde el empate puede ser un ladrillo o un ancla, Panamá lo usó como ladrillo: sumó sin perder el equilibrio, y cuando tuvo que golpear, golpeó. El equipo no se vendió como una selección perfecta; se mostró como una selección seria, y esa diferencia pesa más de lo que parece cuando el calendario aprieta.

El Mundial no le va a regalar nada, y quizá ahí esté el punto: Panamá tampoco se regaló nada a sí misma. El riesgo es creer que el oficio alcanza por sí solo. La advertencia está escrita con fecha y minuto: 13 de noviembre de 2025, en Ciudad de Guatemala, Panamá pasó de un 2:0 cómodo a un 2:2 en tres minutos. En un Mundial, un tramo así no siempre se corrige con un tercer gol. La mejor versión panameña es la que combina su paciencia con una concentración sin grietas.

Panamá llega con un sello: competir sin dramatizar, sumar sin arrodillarse, ganar sin caer en la trampa del partido “fácil”. Si el grupo le exige resistir, sabe resistir. Si le exige ser eficaz, tiene antecedentes de contundencia. El desafío real, el que separa una fase de grupos digna de una clasificación, es sostener esa mezcla durante tres partidos seguidos, sin regalar esos dos o tres minutos donde el fútbol, a este nivel, no perdona.