Haití - Grupo C
🇭🇹 Haití al Mundial, a puro pulso y con Nazon como bandera 🔥⚽
De sobrevivir a una goleada que dolió, a ganar el grupo final: la ruta haitiana se escribió con carácter, goles repartidos y una última ventana sin pestañear.
Introducción
La historia de Haití en estas Eliminatorias tuvo ese pulso tan caribeño de partido que parece amable, pero se juega con los dientes apretados. Hubo días de fiesta y también una noche de cachetazo largo, de esos que te dejan mirando el césped como si tuviera respuestas. Y, sin embargo, Haití siguió: no por inercia, sino por insistencia. Un equipo que se fue armando en el camino, partido a partido, resultado a resultado, como quien aprende a respirar en el agua.
El punto de giro no fue un solo encuentro, sino una cadena de decisiones en la cancha: cuándo acelerar, cuándo sostener, cuándo no regalar nada. En una Eliminatoria que obliga a convivir con viajes, canchas distintas y márgenes cortos, Haití encontró una manera práctica de sumar. A veces con goleadas, a veces con empates que valen como un ladrillo en la pared. La clasificación no se explica con una sola postal: se entiende con el álbum completo.
Cuando aterrizamos en los números, la foto final es potente: Haití terminó primero en el Grupo C de la Tercera Ronda con 11 puntos en 6 partidos, una campaña de 3 victorias, 2 empates y 1 derrota. Marcó 9 goles y recibió 6, para una diferencia de +3. No es un dominio aplastante, pero sí una superioridad competitiva: la de quien sabe atravesar ventanas sin perder la brújula.
Y antes, en la Segunda Ronda, el equipo ya había mostrado una versión con gol: finalizó segundo del Grupo C con 9 puntos en 4 partidos, producto de 3 triunfos y 1 caída, con 11 goles a favor y 7 en contra. Fue un Haití más abierto, más de intercambio, más de romper el partido por peso ofensivo; la Tercera Ronda, en cambio, lo obligó a jugar con el cuchillo más cerca del cinturón.
Hay momentos bisagra que ordenan el relato. El 6 de junio de 2024, Haití abrió con un 2:1 ante Santa Lucía, con tantos de Jean-Kévin Duverne y Duckens Nazon: el primer ladrillo siempre importa. El 10 de junio de 2025 llegó el golpe: 1:5 ante Curazao, una noche que desnudó desajustes y dejó al equipo con la obligación de rearmarse sin excusas. Y en la fase final, el 13 de noviembre de 2025, Haití se sacó una espina grande con el 1:0 a Costa Rica, gol de Frantzdy Pierrot: un partido que fue más que tres puntos, fue una declaración de oficio.
En el medio, Nazon apareció como el hilo conductor. Triplete en San José para un 3:3 que parecía perdido y terminó siendo una advertencia: Haití no se rinde, Haití insiste. Pero la clave no fue solo su figura: también hubo nombres que empujaron desde atrás, goles repartidos y una lectura clara de lo que pedía cada jornada.
El camino por Eliminatorias
La ruta de CONCACAF hacia el Mundial se jugó en tres rondas. La Segunda Ronda agrupó selecciones y definió clasificados a partir de grupos; luego llegó la Tercera Ronda, la última estación, con tres grupos de cuatro equipos en formato de ida y vuelta. La regla fue simple y feroz: el primero de cada grupo se quedó con el boleto directo al Mundial; además, los mejores segundos de los tres grupos accedieron a un repechaje intercontinental. Haití, en su grupo final, no necesitó calculadora ajena: ganó su zona.
La Segunda Ronda de Haití se pareció a un equipo de ataque frontal, con goles en racimos y una capacidad clara de aprovechar rivales que cedían metros. Sumó 9 puntos en 4 partidos y quedó segundo del Grupo C, detrás de Curazao, que hizo un pleno perfecto. Haití, aun con un diferencial moderado (+4), mostró un rasgo de carácter: en esta fase, cuando pegó, pegó de verdad. El 0:5 a Aruba a domicilio es el mejor ejemplo: cinco goles distintos en una misma noche, como para decir que el gol no tenía un único dueño.
Pero también quedó expuesto que el equipo podía sufrir atrás cuando el partido se rompía. En la fase de grupos de Segunda Ronda recibió 7 goles en 4 partidos: un promedio alto para aspiraciones grandes. La derrota 1:5 con Curazao no es solo una goleada: es el mapa de un problema, el de quedar abierto cuando el rival acelera y castiga los espacios.
Aun así, Haití avanzó y el salto de calidad llegó en la Tercera Ronda. No fue una campaña perfecta, ni falta que hacía: fue una campaña seria. En 6 partidos sumó 11 puntos y ganó el Grupo C por encima de Honduras (9) y Costa Rica (7). Allí cambió el libreto: menos vértigo descontrolado, más administración. En lugar de vivir del intercambio, Haití aprendió a seleccionar momentos: un 0:0 con Honduras como local “administrativo”, un 3:3 en San José como partido de resistencia, y dos triunfos seguidos en noviembre para cerrar el trabajo con el pulso firme.
La lectura de tabla ayuda a entender lo fino del margen. Haití y Honduras terminaron con la misma diferencia de gol (+3), pero Haití hizo más puntos y cerró mejor. Costa Rica, con 4 empates en 6 partidos, fue el equipo que más empató: un rival incómodo, el típico que no se cae, pero tampoco termina de rematar. Haití le ganó el mano a mano en Willemstad y esa fue, en la práctica, la llave que abrió la puerta del primer puesto.
También hay un dato que dice mucho sin gritar: Nicaragua terminó con -8 y 12 goles recibidos, y sin embargo Haití no se relajó en esa doble jornada de noviembre. Le ganó 2:0 y lo hizo con goles temprano y sobre el cierre del primer tiempo: 9’ y 45+1’. Dos golpes quirúrgicos, de equipo concentrado, de equipo que no quiere vivir del suspenso.
A nivel segmentación, Haití tuvo en esta Eliminatoria dos caras bien marcadas. En la Segunda Ronda fue un equipo de marcadores grandes: 3:1 a Barbados, 5:0 a Aruba. En la Tercera Ronda, en cambio, convivió con partidos cortos y cerrados: 0:0 con Honduras, 1:0 a Costa Rica, 2:0 a Nicaragua. Cuando el nivel del rival subió, Haití ajustó el riesgo: no es poesía, es supervivencia bien entendida.
Y otro detalle: la localía fue “nómada”. Haití aparece jugando de local en Willemstad (Curazao) y también con partidos en Bridgetown. Eso obliga a una adaptación constante: estadio, ciudad, rutina. No es excusa, pero sí contexto: Haití construyó puntos sin el confort del entorno habitual, y esa resiliencia explica parte del carácter que se ve en los resultados.
Tabla 1: Partidos de Haití en Eliminatorias CONCACAF
| Fecha | Ronda o Jornada | Rival | Condición | Resultado | Goleadores | Sede |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 6 de junio de 2024 | Segunda Ronda | Santa Lucía | Local | 2:1 | Jean-Kévin Duverne, Duckens Nazon; Caniggia Elva | Bridgetown |
| 9 de junio de 2024 | Segunda Ronda | Barbados | Visitante | 1:3 | Niall Reid-Stephen; Deedson Louicius, Markhus Lacroix, Bryan Labissiere | Bridgetown |
| 7 de junio de 2025 | Segunda Ronda | Aruba | Visitante | 0:5 | Danley Jean Jacques, Frantzdy Pierrot, Ruben Providence, Duckens Nazon, Mondy Prunier | Oranjestad |
| 10 de junio de 2025 | Segunda Ronda | Curazao | Local | 1:5 | Deedson Louicius; Gervane Kastaneer, Kenji Gorré, Jearl Margaritha, Kevin Felida, Jeremy Antonisse | Oranjestad |
| 5 de septiembre de 2025 | Tercera Ronda | Honduras | Local | 0:0 | Sin goles | Willemstad (Curazao) |
| 9 de septiembre de 2025 | Tercera Ronda | Costa Rica | Visitante | 3:3 | K. Vargas, Al. Martínez, J. Vargas; Nazon (3) | San José |
| 9 de octubre de 2025 | Tercera Ronda | Nicaragua | Visitante | 0:3 | Nazon, Jean Jacques, Deedson | Managua |
| 13 de octubre de 2025 | Tercera Ronda | Honduras | Visitante | 3:0 | R. Rivas, A. Lozano, Quioto | Tegucigalpa |
| 13 de noviembre de 2025 | Tercera Ronda | Costa Rica | Local | 1:0 | Pierrot | Willemstad (Curazao) |
| 18 de noviembre de 2025 | Tercera Ronda | Nicaragua | Local | 2:0 | Deedson, Providence | Willemstad (Curazao) |
Tabla 2: Tabla de posiciones
| Pos. | Equipo | Pts. | PJ | G | E | P | GF | GC | Dif. |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | Curazao | 12 | 4 | 4 | 0 | 0 | 15 | 2 | +13 |
| 2 | Haití | 9 | 4 | 3 | 0 | 1 | 11 | 7 | +4 |
| 3 | Santa Lucía | 4 | 4 | 1 | 1 | 2 | 5 | 9 | −4 |
| 4 | Aruba | 2 | 4 | 0 | 2 | 2 | 3 | 10 | −7 |
| 5 | Barbados | 1 | 4 | 0 | 1 | 3 | 4 | 10 | −6 |
Tabla 3: Tabla de posiciones
| Pos. | Equipo | Pts. | PJ | G | E | P | GF | GC | Dif. |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | Haití | 11 | 6 | 3 | 2 | 1 | 9 | 6 | +3 |
| 2 | Honduras | 9 | 6 | 2 | 3 | 1 | 5 | 2 | +3 |
| 3 | Costa Rica | 7 | 6 | 1 | 4 | 1 | 8 | 6 | +2 |
| 4 | Nicaragua | 4 | 6 | 1 | 1 | 4 | 4 | 12 | −8 |
Con esas tablas se entiende todo: Haití no dominó desde la estética; dominó desde la suma. Y cuando tuvo que elegir entre “partido bonito” y “partido que se gana”, eligió lo segundo. El trayecto completo deja una conclusión sencilla: en grupos cortos, la regularidad vale oro; Haití la encontró en el tramo final.
Cómo juega
Haití dejó pistas muy claras desde los marcadores. Es un equipo que, cuando encuentra ventaja, tiene capacidad de estirar la diferencia: en esta campaña firmó un 0:5 y un 0:3 como visitante, y un 1:3 también fuera de casa. Eso habla de una virtud específica: no necesita que el partido se vuelva cómodo para lastimar; puede hacerlo incluso lejos de “su” ambiente, con el contexto en contra.
A la vez, los números también muestran que Haití aprendió a convivir con el partido apretado. En la Tercera Ronda ganó 1:0 y 2:0 como local, y empató 0:0 ante Honduras. Si miramos solo esa fase final: 6 partidos, 9 goles a favor y 6 en contra. Promedio de 1,5 goles a favor por encuentro y 1 en contra. No es un equipo que viva del 4:3; es un equipo que puede ganar con una, y también empatar sin encajar.
El ritmo emocional de sus partidos es particular: Haití alterna golpes fuertes con momentos de control. El 3:3 ante Costa Rica es el espejo de esa dualidad: recibió tres, pero también metió tres; y los tres fueron de Duckens Nazon, con apariciones sucesivas (55’, 58’, 86’). Ese detalle, más allá del nombre propio, retrata una cualidad colectiva: Haití no se desconecta tras el primer golpe, insiste hasta reabrir el partido y, si se presenta la ventana, lo muerde.
El reparto del gol, además, no es un monólogo. En la goleada 0:5 a Aruba, anotaron Danley Jean Jacques, Frantzdy Pierrot, Ruben Providence, Duckens Nazon y Mondy Prunier: cinco goles, cinco firmas. En el 0:3 a Nicaragua aparecieron Nazon, Jean Jacques y Deedson. En el 2:0 a Nicaragua, marcaron Deedson y Providence. Es decir: Haití tiene una referencia clara, pero no depende de un solo nombre para sobrevivir. Eso, en torneos cortos, es una tranquilidad.
La vulnerabilidad está en los extremos del marcador: cuando el partido se le desordena, puede sufrir mucho. El 1:5 ante Curazao y el 3:0 en contra ante Honduras son señales de alarma. No hace falta inventar sistemas para entenderlo: cuando Haití pierde duelos en campo propio y el rival le acelera la transición, el resultado puede volverse exagerado. Y en Eliminatorias, una goleada no solo lastima puntos: también te obliga a corregir rápido la autoestima competitiva.
Sin embargo, el cierre de la campaña muestra respuesta. Tras caer 3:0 en Tegucigalpa, Haití encadenó dos victorias sin recibir goles: 1:0 a Costa Rica y 2:0 a Nicaragua. Ese dato, por sí solo, describe una madurez: golpeado, no se abrió; se ajustó. Y en el fútbol de selecciones, donde no hay tiempo para entrenar semanas enteras, esa capacidad de corregir desde el resultado es una habilidad de élite.
El Grupo en el Mundial
El Mundial le reservó a Haití un Grupo C con tres partidos que, en el papel, cambian de tono de un día al otro: primero Escocia, luego Brasil, y finalmente Marruecos. Un calendario que no permite entrar “de a poco”: te exige estar listo desde el debut, porque el segundo paso es un gigante y el tercero suele ser el partido que decide el destino.
Hay un aspecto narrativo interesante: Haití llega a este grupo habiendo ganado el Grupo C de la fase final de CONCACAF. Y en el Mundial vuelve a caer en un Grupo C. No significa nada táctico, pero sí algo emocional: el equipo ya vivió la lógica de “grupo corto, margen mínimo”, y esa escuela es la que más se parece a una fase de grupos mundialista.
El debut ante Escocia aparece como el partido donde Haití puede intentar “imponer su libreto” sin necesidad de correr detrás del resultado desde el minuto uno. Haití mostró en Eliminatorias que puede sostener un partido cerrado y que sabe ganar por detalles (1:0, 2:0). Un debut así se suele jugar con ansiedad: la clave será no regalar un gol temprano que rompa el plan. Pronóstico: empate.
El segundo partido, contra Brasil, cambia el paisaje. Es el día en que Haití tendrá que jugar un partido largo, de paciencia, donde cada pérdida puede costar caro. Haití ya vivió lo que es un marcador que se escapa (1:5) y sabe, por experiencia reciente, que en estos encuentros la prioridad es sostenerse con vida en el partido. Pronóstico: gana Brasil.
El cierre frente a Marruecos tiene aroma a partido bisagra de grupo: ese que, según cómo venga la tabla, te puede habilitar una clasificación o al menos un cierre digno y competitivo. Haití, cuando tuvo que cerrar una ventana bajo presión, respondió con dos triunfos sin encajar. Si llega con opciones, es el tipo de duelo donde la selección haitiana puede apostar a un trámite corto, de concentración, y buscar su momento. Pronóstico: gana Marruecos.
Tabla: Partidos de Haití en el Grupo C del Mundial
| Fecha | Estadio | Ciudad | Rival |
|---|---|---|---|
| 13 de junio de 2026 | Gillette Stadium | Boston | Escocia |
| 19 de junio de 2026 | Lincoln Financial Field | Filadelfia | Brasil |
| 24 de junio de 2026 | Mercedes-Benz Stadium | Atlanta | Marruecos |
Más allá de los pronósticos, Haití tiene una tarea concreta: competir cada partido sin traicionarse. En Eliminatorias mostró dos versiones útiles: la que pega fuerte cuando encuentra espacios (0:5, 0:3), y la que sabe ganar con poco y sin conceder (1:0, 2:0). En un grupo así, esa dualidad puede ser su mejor herramienta: no casarse con una sola cara.
Y hay un nombre que también ordena el plan sin necesidad de exagerar: Nazon. Porque en un grupo donde la pelota puede escasear, tener a alguien capaz de convertir un partido a partir de una racha corta —como ese triplete que levantó un 3:3 en San José— es un recurso valioso. No garantiza nada, pero sostiene la esperanza de que, si el partido se abre un instante, Haití lo aproveche.
Claves para pensar la clasificación
- Evitar el partido roto: Haití sufre cuando el marcador se acelera en contra.
- Sumar en el debut: un punto ante Escocia puede cambiar el clima del grupo.
- Cuidar el cero: la mejor versión reciente aparece cuando no encaja.
- Encontrar gol repartido: no depender de una sola noche inspirada.
- Llegar con vida al tercer partido: el cierre suele ser el que define el relato.
Opinión editorial
Haití llegó al Mundial sin pedir permiso: lo hizo ganando un grupo final duro, con Honduras y Costa Rica al lado, y con una tabla que no perdona distracciones. El mérito no está solo en el primer puesto: está en cómo lo construyó. Hubo una derrota clara en Tegucigalpa, sí, pero la respuesta fue de selección que entiende el oficio: dos victorias seguidas, dos vallas en cero, y el boleto en el bolsillo. En fútbol de selecciones, eso es madurez competitiva.
La advertencia, sin dramatizar, también está escrita en grande: cuando Haití se parte, el rival le hace daño rápido y el resultado se vuelve pesado. El 10 de junio de 2025, el 1:5 con Curazao dejó esa lección marcada con resaltador. En un Mundial, donde el castigo suele ser inmediato, esa es la línea roja. Si Haití logra mantenerse entero, el grupo lo obliga a sufrir, sí, pero también le ofrece una posibilidad real de discutir tramos del partido. Si se desordena, el torneo se le puede ir en una ráfaga.
El cierre del camino haitiano, de todos modos, invita a creer en lo concreto: en el oficio aprendido a fuerza de resultados. Haití no necesitó seis triunfos para clasificarse; necesitó entender qué partido era cada partido. Y esa lectura, que en Eliminatorias se vio con claridad en el 1:0 a Costa Rica y el 2:0 a Nicaragua, es la misma que le hará falta en el Mundial: saber cuándo morder, cuándo respirar y cuándo, simplemente, no regalar nada.