Bélgica - Grupo G
Bélgica 🇧🇪🔥 La marcha roja que llegó al Mundial con goles y colmillo
Una Eliminatoria sin derrotas, un ataque de 29 gritos y una señal clara: cuando acelera, el grupo se le queda chico.
Introducción
Hay selecciones que se clasifican sumando; Bélgica, en cambio, parece disfrutar clasificándose imponiendo. No siempre con la misma música —hubo tardes de paciencia y noches de uñas—, pero sí con una idea repetida: cada vez que el partido se abre, sus delanteros y mediapuntas lo convierten en autopista. El camino dejó la estampa de un equipo que sabe ganar con el cuchillo entre los dientes… y también puede sobrevivir cuando la hoja se desafila.
La Eliminatoria en el Grupo J fue una especie de relato en capítulos: primero, el aviso de que no habría paseo; después, el festival; finalmente, el sello. Bélgica empezó con un 1:1 en Skopie ante Macedonia del Norte el 6 de junio de 2025, con el gol de Maxim De Cuyper y el empate local en el tramo final. Y si ese empate fue un “bienvenidos a la ruta”, la reacción fue inmediata: tres días más tarde, el 9 de junio de 2025, un 4:3 ante Gales en Bruselas que pareció partido de Copa, con penal incluido, remontadas emocionales y el tanto de Kevin De Bruyne al 88' para cerrar una noche de montaña rusa.
Luego llegó la fase del golpe largo, esa que en las tablas pesa como plomo para el resto. Bélgica se despachó con un 0:6 ante Liechtenstein el 4 de septiembre de 2025 en Vaduz, y apenas tres días después firmó un 6:0 contra Kazajistán el 7 de septiembre de 2025 en Anderlecht. El mensaje fue doble: el equipo puede apretar sin complejos y también sabe administrar el ritmo sin que se le apague el arco.
El cierre de la historia no fue lineal, y por eso gana valor. Hubo un 0:0 ante Macedonia del Norte el 10 de octubre de 2025 en Gante, una visita brava a Cardiff que terminó 2:4 el 13 de octubre de 2025 con De Bruyne castigando desde el punto penal dos veces, y un 1:1 en Astaná el 15 de noviembre de 2025 que recordó que en Europa nadie regala ni el césped. Para rematar, el 18 de noviembre de 2025 Bélgica selló con un 7:0 en Lieja ante Liechtenstein: un final de Eliminatoria a puro vértigo, con siete nombres distintos en la planilla y el estadio funcionando como caja de resonancia.
Los números aterrizan el cuento. Bélgica terminó primera del Grupo J con 18 puntos en 8 partidos, invicta, con 29 goles a favor y 7 en contra, diferencia de +22. Y si hay un dato que la retrata sin adjetivos: marcó 3,625 goles por partido y recibió 0,875. Ese equilibrio, con el pie en el acelerador, fue la puerta de entrada al Mundial 2026.
El camino por Eliminatorias
La ruta UEFA se jugó con lógica de liga corta: un grupo de cinco selecciones, todos contra todos con ida y vuelta. Ocho partidos por equipo, margen de error reducido y un incentivo claro: el primer puesto ofrece el pase directo al Mundial 2026. Detrás, se abren alternativas de play-offs, con cupos condicionados por la propia clasificación del grupo y, para algunos, una vía adicional vinculada a la Liga de Naciones. En ese ecosistema, la consigna es simple: si querés evitar el barro de las repescas, no alcanza con ser “mejor”; hay que ser constante.
Bélgica lo fue. Primera con 18 puntos: 5 triunfos, 3 empates, 0 derrotas. El dato de invicto, en un grupo donde Gales sumó 5 triunfos pero también 2 caídas, explica por qué la cima no se negocia. Bélgica no tuvo la racha perfecta, pero sí la racha inteligente: cuando no podía ganar, no se desarmó. Y en una Eliminatoria, ese detalle es un capital enorme.
Gales fue el principal perseguidor: 16 puntos, 21 goles a favor, 11 en contra. El cuadro es casi de espejo roto: Gales ganó lo mismo que Bélgica (5 partidos), pero pagó el precio de sus derrotas y de un diferencial de goles menor. Macedonia del Norte, con 13 puntos y cuatro empates, sostuvo competitividad desde el orden, pero no le alcanzó para discutir el primer puesto. Kazajistán y Liechtenstein completaron el mapa: el primero con capacidad para rasguñar (incluido un empate ante Bélgica), el segundo como estación de goleadas.
Hay un ángulo que ayuda a entender el liderazgo belga: la mezcla de partidos de alta tensión con otros de trámite impecable. Bélgica tuvo dos empates ante Macedonia del Norte (1:1 fuera y 0:0 en casa), un empate en Kazajistán (1:1) y, sin embargo, nunca perdió el control del grupo. ¿Cómo? Con picos de producción que no fueron un episodio aislado, sino una costumbre: 6:0, 0:6, 7:0. Tres goleadas de seis o más, en apenas ocho fechas.
La Eliminatoria de Bélgica también deja un retrato de protagonistas sin necesidad de entrar en pizarras. El nombre que aparece como martillo es De Bruyne: goles decisivos, presencia en partidos bisagra y doble penal en Cardiff. Pero el punto más interesante está en la variedad: Lukaku, Tielemans, Doku, Trossard, Vanaken, De Ketelaere… una lista que sugiere que no hubo una sola llave para abrir puertas. Y cuando un equipo gana así, el rival nunca sabe bien a quién apagarle la luz.
También hubo susto, y eso suma información. El 4:3 ante Gales del 9 de junio de 2025 mostró una Bélgica capaz de anotar cuatro… y de conceder tres. El 1:1 en Astaná del 15 de noviembre de 2025 enseñó otra cosa: fuera de casa, cuando el rival golpea temprano, el partido se vuelve de paciencia y no siempre se resuelve con avalancha. En ese rango de escenarios, Bélgica construyó su primer puesto.
Tabla 1: Partidos de Bélgica en Eliminatorias UEFA
| Fecha | Ronda o Jornada | Rival | Condición | Resultado | Goleadores | Sede |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 6 de junio de 2025 | Macedonia del Norte | Visitante | 1:1 | Macedonia del Norte: Alioski 86'; Bélgica: De Cuyper 28' | Toše Proeski Arena, Skopie | |
| 9 de junio de 2025 | Gales | Local | 4:3 | Bélgica: Lukaku 15' (pen.), Tielemans 19', Doku 27', De Bruyne 88'; Gales: Wilson 45+7' (pen.), Thomas 51', Johnson 69' | Estadio Rey Balduino, Bruselas | |
| 4 de septiembre de 2025 | Liechtenstein | Visitante | 0:6 | De Cuyper 29', Tielemans 46', 70' (pen.), Theate 60', De Bruyne 62', Fofana 90+1' | Rheinpark Stadion, Vaduz | |
| 7 de septiembre de 2025 | Kazajistán | Local | 6:0 | De Bruyne 42', 84', Doku 44', 60', Raskin 51', Meunier 87' | Lotto Park, Anderlecht | |
| 10 de octubre de 2025 | Macedonia del Norte | Local | 0:0 | Planet Group Arena, Gante | ||
| 13 de octubre de 2025 | Gales | Visitante | 2:4 | Gales: Rodon 8', Broadhead 89'; Bélgica: De Bruyne 18' (pen.), 76' (pen.), Meunier 24', Trossard 90' | Cardiff City Stadium, Cardiff | |
| 15 de noviembre de 2025 | Kazajistán | Visitante | 1:1 | Kazajistán: Satpaev 9'; Bélgica: Vanaken 48' | Astana Arena, Astaná | |
| 18 de noviembre de 2025 | Liechtenstein | Local | 7:0 | Vanaken 3', Doku 34', 41', Mechele 52', Saelemaekers 55', De Ketelaere 57', 59' | Estadio Maurice Dufrasne, Lieja |
Tabla 2: Tabla de posiciones
| Grupo | Pos. | Equipo | Pts. | PJ | G | E | P | GF | GC | Dif. | Clasificación |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| J | 1 | Bélgica | 18 | 8 | 5 | 3 | 0 | 29 | 7 | +22 | Mundial 2026 |
| J | 2 | Gales | 16 | 8 | 5 | 1 | 2 | 21 | 11 | +10 | play-offs |
| J | 3 | Macedonia del Norte | 13 | 8 | 3 | 4 | 1 | 13 | 10 | +3 | play-offs vía Liga de Naciones |
| J | 4 | Kazajistán | 8 | 8 | 2 | 2 | 4 | 9 | 13 | −4 | No clasificado |
| J | 5 | Liechtenstein | 0 | 8 | 0 | 0 | 8 | 0 | 31 | −31 | No clasificado |
En lectura de tabla, Bélgica no solo quedó arriba: se separó. +22 de diferencial contra +10 de Gales. Esa distancia suele decir más que los puntos: habla de partidos que se rompieron temprano, de segundos tiempos sin angustia, de rivales obligados a elegir entre cuidar el resultado o exponerse al alud.
En segmentación numérica, el resumen también es elocuente. En 8 partidos, Bélgica dejó el arco en cero en 4: dos 6:0, un 7:0 y el 0:0 ante Macedonia del Norte. Al mismo tiempo, concedió goles en 4 partidos y en dos de ellos recibió tres (4:3 y 3 goles encajados en ese duelo). Es decir: no fue una Eliminatoria de muralla constante; fue una Eliminatoria de control con picos de intensidad ofensiva que compensaron cualquier sacudón.
Y si miramos localía y visita desde los resultados: como local, Bélgica jugó cuatro y sumó dos goleadas (6:0 a Kazajistán y 7:0 a Liechtenstein), además de un 4:3 vibrante y un 0:0 de paciencia. De visitante, también tuvo un 0:6 en Vaduz y un 2:4 en Cardiff, pero dejó dos empates (1:1 en Skopie y 1:1 en Astaná). El patrón sugiere algo claro: fuera de casa, el equipo igualmente lastima, pero su margen de confort se reduce cuando el rival le planta un partido físico y de marcador corto.
Cómo juega
Bélgica dejó un rastro que permite inferir su identidad sin inventarle una pizarra. Es un equipo que, cuando marca primero, tiende a convertir el partido en una pendiente. Lo muestran las goleadas: 0:6 en Liechtenstein, 6:0 a Kazajistán y 7:0 a Liechtenstein. Tres tardes en las que el rival no encontró una mano para frenar la hemorragia. En términos simples: Bélgica no se conforma con “estar arriba”; huele la fragilidad y la multiplica.
También es un equipo que puede ganar partidos grandes aceptando el ida y vuelta, pero con una condición: que el área rival tenga visitantes frecuentes. El 4:3 ante Gales en Bruselas fue un ejemplo de fútbol sin anestesia: Bélgica hizo cuatro, sí, pero el rival también tuvo penal y tres goles. Ese tipo de partido, para Bélgica, no parece un problema moral; parece una invitación. Cuando el juego se abre, aparecen sus nombres más determinantes y el resultado suele caer de su lado.
Evidencia numérica de eficacia: 29 goles en 8 partidos, con un techo de 7 y un piso de 0. Ese piso no fue derrota, sino 0:0. Esa combinación dice algo: si Bélgica no encuentra el gol, tampoco necesariamente se parte. Macedonia del Norte le sacó dos resultados sin perder (1:1 y 0:0), y ahí aparece la versión de Bélgica que no siempre brilla pero sí compite: la que no se desordena por ansiedad, aunque el partido se le vuelva arena movediza.
El reparto del gol es otra pista. En las goleadas aparecen muchos nombres: De Cuyper, Tielemans, Theate, De Bruyne, Fofana; Doku por duplicado; Raskin, Meunier; Vanaken, Mechele, Saelemaekers, De Ketelaere. Esto no es un detalle estético: es una ventaja competitiva. Cuando el gol no depende de un único punto de apoyo, la selección puede sostener su amenaza incluso si un partido le bloquea a su referencia más obvia.
Pero hay vulnerabilidades que se leen entre líneas. Bélgica recibió 7 goles; 3 de ellos en un solo partido (4:3 contra Gales). Y encajó dos goles de Gales en Cardiff pese a ganar 2:4. En partidos con rival de buen nivel ofensivo, el equipo puede conceder situaciones y no siempre mantiene el control emocional del marcador. Además, los empates fuera ante Macedonia del Norte y Kazajistán sugieren un escenario incómodo: viaje, golpe temprano del rival o partido áspero, y Bélgica tarda más en convertir su superioridad en goles.
En resumen de rendimiento: Bélgica alterna el modo “trituradora” con un modo “administrador”. El primero le dio la diferencia de gol y la autoridad. El segundo le dio el invicto. La pregunta grande rumbo al Mundial no es si puede ganar partidos —ya lo mostró—, sino qué versión le sale cuando el rival lo obliga a jugar largo, sin espacios, y el 0:0 se le instala en la garganta.
El Grupo en el Mundial
El Mundial 2026 le pone a Bélgica un Grupo G de recorrido norteamericano y estímulos variados. No hay misterio: son tres partidos, tres ciudades, tres contextos. El debut será en Seattle ante Egipto el 15 de junio de 2026. Luego vendrá Irán en Los Ángeles el 21 de junio de 2026. Y el cierre, en Vancouver, será frente a Nueva Zelanda el 26 de junio de 2026. Un calendario que, además de rival, impone logística y adaptación: del noroeste al sur de California y luego a Canadá.
La primera lectura es de ritmo competitivo. Bélgica llega con un antecedente de Eliminatoria donde, en ocho fechas, alternó partidos de tensión real con goleadas de trámite. En un grupo mundialista, casi siempre se empieza con el partido que marca el tono: ganar el debut no te clasifica, pero te ordena el tablero mental y te permite jugar el segundo encuentro con menos urgencia. Bélgica, por perfil de resultados, parece un equipo que se potencia cuando juega con un objetivo claro y puede transformar una ventaja en diferencia.
Egipto, primer rival, puede ser un partido de esos en los que Bélgica necesita medir el pulso sin desesperarse. El guion probable, desde el foco belga, es el de un equipo intentando instalarse en campo rival y abrir un marcador que, si llega temprano, podría disparar su versión goleadora. Pronóstico en lenguaje llano: gana Bélgica. No porque el rival sea etiquetable desde aquí, sino porque Bélgica mostró que, cuando la primera piedra cae, construye encima con rapidez.
El segundo partido, ante Irán en Los Ángeles, aparece como el examen de paciencia. Si el encuentro se juega a marcador corto, Bélgica tiene antecedentes útiles: el 0:0 ante Macedonia del Norte y los empates 1:1 fuera de casa enseñan que el equipo no colapsa cuando el gol se demora, pero sí puede quedar expuesto a que el reloj le coma el plan. Aquí el punto clave es no regalar el inicio y no conceder un golpe temprano como el de Kazajistán en Astaná. Pronóstico prudente: gana Bélgica, con margen más corto.
El cierre ante Nueva Zelanda en Vancouver puede ser el partido de las calculadoras internas: a veces se llega ya encaminado, a veces se llega con obligación. Bélgica demostró en Eliminatorias que, si necesita ampliar diferencia o asegurar con autoridad, puede hacerlo: 7:0 y 6:0 como cartas fuertes. Si el grupo se define por diferencia de gol, Bélgica tiene una relación amigable con ese idioma. Pronóstico: gana Bélgica.
Tabla de partidos de Bélgica en el Grupo G
| Fecha | Estadio | Ciudad | Rival |
|---|---|---|---|
| 15 de junio de 2026 | Lumen Field | Seattle | Egipto |
| 21 de junio de 2026 | SoFi Stadium | Los Ángeles | Irán |
| 26 de junio de 2026 | Estadio BC Place | Vancouver | Nueva Zelanda |
Más allá de los pronósticos, hay un punto de método: Bélgica no necesita reinventarse para competir en el grupo; necesita trasladar lo que ya hizo bien y ajustar lo que la incomodó. Lo que ya hizo bien está en números: 29 goles, invicto, tres goleadas gigantes. Lo que la incomodó también: empates fuera, algún partido de intercambio donde concedió demasiado, y un 0:0 que mostró que no siempre encuentra el primer agujero.
Claves de clasificación para Bélgica
- Ganar el debut para jugar el segundo partido sin urgencias en el marcador.
- Evitar concesiones tempranas: el 1:1 en Astaná nació de un gol al 9' y complicó el guion.
- Convertir la presión en gol antes del descanso: cuando Bélgica acelera y llega al entretiempo arriba, suele convertir el trámite en diferencia.
- Mantener el arco en cero: lo logró en 4 de 8 en Eliminatorias; repetirlo en fase de grupos acorta el camino.
- Aprovechar su diversidad goleadora: en torneos cortos, no depender de un solo nombre es un salvavidas.
Opinión editorial
Bélgica no llegó al Mundial por una revelación táctica ni por una racha de milagros: llegó por una idea más vieja y más difícil, la de sostener una línea de rendimiento sin regalar derrotas. Y en ese trayecto dejó una señal fuerte: cuando huele sangre, no administra; sentencia. En un fútbol de selecciones donde el margen es chico y el empate a veces seduce, tener una versión capaz de hacer 6 o 7 goles no es un lujo: es una herramienta de clasificación.
El riesgo, justamente, es enamorarse de esa versión y olvidar la otra. Porque Bélgica también mostró partidos donde el gol no aparece o aparece tarde, y ahí el equipo se parece menos a una marea y más a una mano que tantea una pared sin encontrar la puerta. La Eliminatoria dejó un 0:0 en casa ante Macedonia del Norte que funciona como recordatorio: no todo se rompe con potencia, a veces se rompe con paciencia y detalle.
El Mundial no premia el promedio; premia el momento. Bélgica trae números para entrar con respeto propio: 18 puntos, +22 de diferencial y un ataque que no necesita demasiadas explicaciones. Pero el gran aviso está escrito en un partido concreto: el 9 de junio de 2025, aquel 4:3 ante Gales en Bruselas, Bélgica ganó y festejó, sí, pero también dejó claro que puede conceder demasiado cuando el partido se vuelve un intercambio sin freno.
Si la fase de grupos le propone un duelo cerrado, la consigna es no apurarse hasta desordenarse. Y si le propone un partido con espacios, entonces sí: que suene la marcha roja, que el área rival se llene de camisetas, y que la Eliminatoria no haya sido una promesa sino un anticipo. Bélgica no necesita solemnidad para imponerse; le alcanza con ser Bélgica. Y con recordar, cada tanto, que el fútbol también castiga a los que se confían del 4:3.