Croacia - Grupo L

Croacia, la ruta del hierro hacia Norteamérica 🏟️

🇭🇷 Croacia, la ruta del hierro hacia Norteamérica 🏟️🔥

Una eliminatoria con números de campeón, una defensa de granito y un grupo mundialista que invita a la ambición

Introducción

Hay selecciones que clasifican y otras que dejan una firma. La campaña de Croacia en el Grupo L de UEFA no fue un trámite: fue una marcha constante, con el pulso firme y una idea sencilla llevada al extremo competitivo. Cada ventana de partidos fue un recordatorio de ese oficio que no se compra: saber cuándo acelerar, cuándo bajar el ritmo y, sobre todo, cómo no regalar nada.

En su camino aparecieron partidos que parecen escritos para el archivo de las goleadas y otros que huelen a eliminatoria de verdad, de esas que se juegan con la mandíbula apretada. Croacia pasó por todos los climas: del 0:7 a Gibraltar en Faro-Loulé al 0:0 en Praga, donde el tablero no se movió pero el mensaje fue claro: también puede ganar sin ganar, sostener sin desbordarse, sacar un punto como quien guarda una herramienta para más adelante.

El relato se entiende mejor cuando se lo ata a fechas concretas. El 6 de junio de 2025, Croacia abrió con un 0:7 ante Gibraltar con un festival de nombres y minutos: Pašalić, Budimir, F. Ivanović por duplicado, Perišić y Kramarić por duplicado. Tres días después, el 9 de junio de 2025, recibió a República Checa y le ganó 5:1 en Osijek, con Kramarić otra vez como faro y Modrić anotando de penal. Y cuando tocó el partido áspero, el 9 de octubre de 2025 en el Eden Arena, el 0:0 ante los checos dejó una pista: el plan también contempla el empate como pieza útil, no como accidente.

Aterrizado en datos, el cuadro impresiona: Croacia terminó primera con 22 puntos en 8 partidos, invicta, con 7 victorias y 1 empate. Marcó 26 goles, recibió 4 y cerró con una diferencia de +22. Es una campaña de campeón de grupo por volumen y por control: no sólo gana, gana cuidando el arco propio y administrando ventajas como si el resultado fuese una cuestión de costumbre.

Y si hay un hilo conductor que atraviesa todo, es la regularidad en el golpe. El 5 de septiembre de 2025, por ejemplo, ganó 0:1 a Islas Feroe en Tórshavn: partido de margen mínimo, resuelto por Kramarić al 31'. El 17 de noviembre de 2025 en Podgorica, en cambio, respondió a un inicio hostil (0:2 en 17 minutos) para levantarlo 2:3 con un penal de Perišić y dos goles tardíos de Jakić y Vlašić. Croacia no solo suma: sabe cómo volver al partido.

El camino por Eliminatorias

En UEFA, el camino al Mundial 2026 se dividió en fase de grupos y una instancia de play-offs para completar los cupos europeos. La clave del formato fue directa: los ganadores de grupo obtuvieron el boleto mundialista, mientras que los segundos pasaron a play-offs junto con un complemento de equipos provenientes de la UEFA Nations League que no lograran ubicarse entre los dos primeros de su grupo. La letra fina puede variar por rutas y ranking, pero el mensaje competitivo fue cristalino: ser primero evitaba la ruleta de partidos a todo o nada.

Croacia eligió el camino corto: fue primera del Grupo L y no dejó espacio a la duda. Su 22/24 de puntos disponibles es el tipo de cifra que no admite interpretaciones creativas. Por detrás, República Checa sumó 16 y se quedó con el rótulo de play-offs; Islas Feroe terminó con 12 y hasta dejó una diferencia de gol positiva; Montenegro, con 9; Gibraltar, sin puntos. La brecha en goles también explica por qué Croacia corrió la carrera sin mirar el espejo: 26 a favor contra 18 del segundo, y apenas 4 en contra.

En el detalle de partidos aparece un patrón: Croacia fue capaz de construir goleadas sin perder el orden, pero también de aceptar el partido corto y resolverlo sin estridencias. El 6 de junio de 2025, el 0:7 a Gibraltar funcionó como declaración de intenciones: volumen ofensivo, contundencia y una segunda mitad todavía más productiva. El 9 de junio de 2025, el 5:1 a República Checa fue más que una goleada: fue ganarle al rival que, por tabla y por recorrido, estaba llamado a discutir el primer puesto.

Luego llegó la mini-secuencia que suele separar a los primeros de los que se quedan a mitad de camino. El 5 de septiembre de 2025, 0:1 ante Islas Feroe de visitante: partido incómodo, de esos donde si no marcás pronto te desesperás. Croacia marcó y no se desordenó. El 8 de septiembre de 2025, 4:0 a Montenegro en Zagreb: goleada limpia, sin intercambio de golpes, con una autogol rival que también habla de la presión sostenida en el tramo final.

El 9 de octubre de 2025 fue el día en que Croacia se permitió no ganar. En Praga, 0:0: un resultado que, leído en soledad, puede sonar frío, pero en una campaña de 7 triunfos y 1 empate es una rareza que suma por estabilidad defensiva. Después, el 12 de octubre de 2025, el 3:0 a Gibraltar en Varaždin fue la confirmación de que, cuando el partido pide goleada, Croacia no titubea.

La ventana final fue casi una síntesis del equipo. El 14 de noviembre de 2025, 3:1 a Islas Feroe con un gol en contra (Turi al 16') que obligó a reaccionar: respondieron Gvardiol, Musa y Vlašić. Y el 17 de noviembre de 2025, el 2:3 ante Montenegro en Podgorica fue una prueba de carácter: dos goles abajo temprano y un cierre con dos tantos después del 70' para llevarse los tres puntos.

Tabla 1: Partidos de Croacia en Eliminatorias UEFA

Fecha Ronda o Jornada Rival Condición Resultado Goleadores Sede
6 de junio de 2025 Grupo L Gibraltar Visitante 0:7 Pašalić 28', Budimir 30', F. Ivanović 60', 63', Perišić 73', Kramarić 77', 79' Estadio Algarve, Faro-Loulé (Portugal)
9 de junio de 2025 Grupo L República Checa Local 5:1 Croacia: Kramarić 42', 75', Modrić 62' pen., Perišić 68', Budimir 72' pen.; República Checa: Souček 58' Opus Arena, Osijek
5 de septiembre de 2025 Grupo L Islas Feroe Visitante 0:1 Kramarić 31' Tórsvøllur, Tórshavn
8 de septiembre de 2025 Grupo L Montenegro Local 4:0 Jakić 35', Kramarić 51', Kuč 85' a.g., Perišić 90+2' Estadio Maksimir, Zagreb
9 de octubre de 2025 Grupo L República Checa Visitante 0:0 Eden Arena, Praga
12 de octubre de 2025 Grupo L Gibraltar Local 3:0 Fruk 30', Sučić 78', Erlić 90+6' Estadio Varteks, Varaždin
14 de noviembre de 2025 Grupo L Islas Feroe Local 3:1 Croacia: Gvardiol 23', Musa 57', Vlašić 70'; Islas Feroe: Turi 16' Stadion Rujevica, Rijeka
17 de noviembre de 2025 Grupo L Montenegro Visitante 2:3 Montenegro: Osmajić 3', Krstović 17'; Croacia: Perišić 37' pen., Jakić 72', Vlašić 87' Estadio Pod Goricom, Podgorica

Tabla 2: Tabla de posiciones Grupo L

Pos. Equipo Pts. PJ G E P GF GC Dif. Clasificación
1 Croacia 22 8 7 1 0 26 4 +22 Mundial 2026
2 República Checa 16 8 5 1 2 18 8 +10 play-offs
3 Islas Feroe 12 8 4 0 4 11 9 +2 No clasificado
4 Montenegro 9 8 3 0 5 8 17 −9 No clasificado
5 Gibraltar 0 8 0 0 8 3 28 −25 No clasificado

Con la tabla sobre la mesa, el dominio se entiende por contraste. Croacia le sacó 6 puntos a República Checa, y también le sacó 8 goles de diferencia en el arco rival (26 contra 18) mientras recibió la mitad (4 contra 8). Ese doble control —ataque con peso, defensa con candado— es la mezcla más estable para ganar grupos sin que el calendario te juegue una mala pasada.

Hay otra lectura numérica que vale como termómetro de rendimiento: Croacia no tuvo derrotas, y en ocho partidos sólo uno terminó sin goles (0:0 en Praga). En el resto, siempre encontró cómo marcar. Eso habla de una base de productividad ofensiva que no depende de un guion único: puede golear, pero también puede ganar 0:1 en un campo incómodo.

Local y visitante también aportan matices. En casa ganó los cuatro: 5:1 a República Checa, 4:0 a Montenegro, 3:0 a Gibraltar y 3:1 a Islas Feroe. De visitante también ganó casi todo: 0:7 a Gibraltar, 0:1 a Islas Feroe, 2:3 a Montenegro, y apenas resignó el 0:0 ante República Checa. Es una campaña sin “doble cara”: Croacia no se parte por la mitad según el estadio.

Y dentro de esos resultados hay un dato de oficio: ganó partidos de margen mínimo y partidos de margen amplio. El 0:1 en Tórshavn es tan valioso como el 0:7 en Faro-Loulé, pero por razones opuestas: el primero es paciencia; el segundo, autoridad. Juntos, construyen el tipo de clasificación que no depende de una sola herramienta.

Cómo juega

Croacia dejó una identidad medible desde la planilla: prioriza el control del partido a través de la eficacia. No hace falta inventarle un dibujo fijo para entender su modo de competir: en ocho partidos, convirtió 26 goles y recibió 4. Eso equivale a un promedio de 3,25 goles a favor por encuentro, y apenas 0,5 en contra. No es un equipo que gane “a lo loco”: es un equipo que gana produciendo y, a la vez, limitando daños.

La primera pista está en los marcadores: cuatro triunfos por tres o más goles (0:7, 5:1, 4:0, 3:0) y dos triunfos por dos goles (3:1, 2:3) además del 0:1 y el 0:0. Esa distribución sugiere algo simple: cuando Croacia abre el partido, suele estirarlo. Y cuando no lo abre rápido, tiene recursos para insistir sin desesperarse, como se vio en Islas Feroe (gol al 31', cierre sin sobresaltos).

La segunda pista aparece en los momentos de reacción. Contra Islas Feroe en Rijeka, recibió el 0:1 a los 16' y lo dio vuelta con tres goles (23', 57', 70'). En Podgorica, quedó 0:2 a los 17' y ganó 2:3 con goles al 37', 72' y 87'. Son dos partidos distintos, pero comparten el mismo hilo: Croacia no se desarma por un golpe temprano. La respuesta no es inmediata por ansiedad; es progresiva, con el partido como terreno que se trabaja.

La tercera pista es el reparto del gol, que en esta campaña fue más coral que dependiente. Kramarić aparece repetido y con peso (goles ante Gibraltar, República Checa e Islas Feroe), Perišić también (anota en la goleada a Gibraltar, marca en el 5:1, cierra el 4:0 y convierte de penal en Montenegro). Pero hay aportes de Pašalić, Budimir, Jakić, Vlašić, Gvardiol, Musa, Fruk, Sučić y Erlić. En eliminatorias largas, esa pluralidad es un seguro: no obliga a jugar siempre el mismo partido.

Incluso el detalle de los penales aporta una lectura de madurez. En el 5:1 a República Checa, Modrić anotó de penal y Budimir también convirtió desde los once metros. En Podgorica, Perišić marcó de penal en un partido que exigía cabeza fría. No es sólo que Croacia tenga ejecutores; es que eligió momentos donde el penal no fue una anécdota, sino una bisagra.

¿Dónde están las posibles vulnerabilidades? En los datos hay una ventana clara: los inicios de partido pueden ser un territorio sensible, porque dos de los cuatro goles recibidos llegaron en un mismo encuentro y en 17 minutos (Osmajić 3' y Krstović 17' para Montenegro). No significa fragilidad estructural, pero sí una advertencia: en escenarios de Mundial, empezar a remolque te obliga a jugar con el tablero inclinado, y no siempre vas a tener 70 minutos para girarlo.

La otra vulnerabilidad, más sutil, es el partido que se vuelve ajedrez y se cierra: el 0:0 en Praga marca que Croacia también puede quedar sin gol. En eliminatorias eso no duele si sumás; en fase de grupos mundialista, un 0:0 puede ser oro o puede ser una oportunidad perdida, dependiendo del calendario y de los goles a favor. La buena noticia para Croacia es que, en esta campaña, ese fue el único día de sequía.

El Grupo en el Mundial

El Mundial le ofrece a Croacia un Grupo L con tres estaciones bien definidas, de las que no conviene sacar conclusiones apresuradas sin el contexto del calendario. Debuta el 17 de junio de 2026 ante Inglaterra en Dallas, sigue el 23 de junio de 2026 ante Panamá en Toronto y cierra el 27 de junio de 2026 frente a Ghana en Filadelfia. Tres rivales con perfiles históricos distintos, tres sedes distintas y un orden que, por sí solo, ya escribe el guion: arrancar con un partido grande y cerrar con uno que puede ser decisivo.

En fase de grupos no hay margen para jugar a la especulación desde el primer día, pero Croacia llega con un atributo útil: sabe competir en registros variados. Puede ganar sin conceder (4:0 a Montenegro, 3:0 a Gibraltar), puede resolver por la mínima (0:1 a Islas Feroe) y puede empatar sin desbordarse (0:0 a República Checa). Ese menú es importante porque un grupo no se juega con un solo tipo de partido: se juega con tres.

Tabla: Partidos de Croacia en el Grupo L del Mundial

Fecha Estadio Ciudad Rival
17 de junio de 2026 AT&T Stadium Dallas Inglaterra
23 de junio de 2026 BMO Field Toronto Panamá
27 de junio de 2026 Lincoln Financial Field Filadelfia Ghana

El debut ante Inglaterra suele tener un efecto psicológico que va más allá de los puntos. Si Croacia consigue competir de igual a igual, no sólo suma o se acerca: también se instala en el grupo con una autoridad emocional que después pesa en los detalles. Por resultados recientes, la selección croata mostró que puede aguantar partidos tensos sin conceder demasiado (4 goles recibidos en 8), así que el guion probable es uno de control, con momentos medidos y foco en no regalar el inicio. Pronóstico en lenguaje llano: empate.

El segundo partido, ante Panamá en Toronto, aparece como el capítulo donde Croacia debería intentar transformar control en puntos completos. La campaña UEFA muestra que, cuando Croacia enfrenta partidos donde tiene más iniciativa, suele terminar imponiéndose y con margen: en casa ganó todos sus encuentros y convirtió en abundancia. Sin proyectar características del rival, el foco croata debería estar en abrir el marcador para evitar un partido largo y nervioso. Pronóstico: gana Croacia.

El cierre ante Ghana, en Filadelfia, tiene aroma a final de grupo por estructura de calendario: tercera fecha, todo puede estar en juego, y los detalles —goles a favor, diferencia, un empate útil— pueden dictar sentencia. Croacia llega con un diferencial enorme en eliminatorias (+22) y con capacidad de remontar escenarios adversos (2:3 en Podgorica), dos cualidades que en terceras fechas valen doble. El guion probable es un partido con tramos de tensión, donde Croacia buscará no partirse y golpear en los momentos. Pronóstico: gana Croacia.

Para leer el grupo con criterio, conviene separar “sensación” de “método”. El método dice que Croacia trae una defensa que concede poco y un ataque que no depende de un solo goleador. Y dice, también, que su único partido sin marcar fue un 0:0 ante el segundo del grupo eliminatorio, como si el equipo tuviera incorporado el botón de seguridad cuando el partido no se abre.

En ese marco, el gran desafío no es inventar una versión nueva, sino sostener la versión que clasificó: la que no pierde, la que pega cuando tiene que pegar y la que maneja el partido sin vivir en el vértigo. El Mundial premia a los equipos que saben ganar sin enamorarse de la urgencia.

Claves de clasificación

  • No conceder el primer golpe: cuando Croacia se vio abajo 0:2 en Montenegro, tuvo que gastar energía extra para remontar.
  • Aprovechar la eficacia del balón detenido: los penales convertidos y los goles repartidos indican recursos para destrabar partidos.
  • Mantener el arco bajo llave: 4 goles recibidos en 8 partidos en eliminatorias es una base competitiva alta.
  • Buscar diferencia cuando el partido lo permite: el +22 en la fase UEFA muestra que Croacia sabe construir margen, y eso en grupos suele pesar.

Opinión editorial

Croacia clasificó como se clasifican los equipos que no negocian su identidad: sin derrotas y con un control estadístico que no admite maquillaje. El 22 en 8, el 26 a favor y el 4 en contra no son números “lindos”; son números que describen una forma de estar en la cancha. Croacia no necesita correr detrás del partido para sentirse viva: puede administrarlo, y eso en un Mundial es una moneda rara.

Pero hay una línea fina entre la confianza y el piloto automático. La remontada del 17 de noviembre de 2025 en Podgorica, con 0:2 en 17 minutos y victoria 2:3, es una hazaña que también funciona como alarma: en un torneo corto, empezar dormido te puede costar la clasificación antes de que el equipo encuentre el pulso. La gran virtud croata es que sabe volver; el gran riesgo es obligarse a volver demasiado seguido.

El cierre, entonces, es casi una escena escrita: Croacia llega con el traje que mejor le queda, el de equipo serio, competitivo, con gol y con orden. La advertencia es concreta y tiene fecha: si el Mundial le plantea un arranque torcido como aquel Montenegro 2–Croacia 3 del 17 de noviembre de 2025, no conviene confiar en que siempre habrá tiempo para girar la historia. En fase de grupos, el reloj no perdona; y a veces, la diferencia entre pasar y mirar desde afuera se esconde en esos primeros 15 minutos.