Costa de Marfil - Grupo E

Costa de Marfil 🐘: la marcha perfecta hacia 2026

Costa de Marfil 🇨🇮🐘: la marcha perfecta hacia 2026

Diez pasos, cero grietas: 26 puntos, 25 goles y una defensa que no concede ni una mueca.

Introducción

Hay campañas que se cuentan con números y campañas que se cuentan con gestos. La de Costa de Marfil en estas Eliminatorias se parece más a lo segundo: un equipo que entra a la cancha con una idea simple —orden, paciencia y pegada— y la repite como si fuera un estribillo, partido tras partido, sin desafinar. No hay épica de remontadas imposibles ni dramatismo de última fecha. Hay un plan ejecutado con constancia.

El arranque ya marcó el tono. El 17 de noviembre de 2023, en el Estadio Olímpico Ebimpé, el 9:0 ante Seychelles no fue solo una goleada; fue una declaración de jerarquía y profundidad. Desde el penal de Haller hasta el cierre con doblete tardío de Traorè, el partido funcionó como vitrina: capacidad para abrir un bloque bajo, variedad de goleadores y un ritmo alto sostenido. En Eliminatorias, ese tipo de tardes suele ser una excepción. Para Costa de Marfil fue, más bien, el primer renglón de un mismo libreto.

Lo que vino después confirmó que no era una historia de un solo capítulo. El 20 de noviembre de 2023, en campo neutral en Dar es-Salam, el 0:2 ante Gambia mostró otra cara: sobriedad, control de daños y eficacia. Y en 2024 llegaron los márgenes cortos que suelen desacomodar a los favoritos: el 1:0 ante Gabón el 7 de junio y el 0:0 con Kenia el 11 de junio fueron señales de un equipo que también sabe ganar “sin brillar” y empatar “sin regalar”.

La foto de la tabla resume el viaje con contundencia: Costa de Marfil termina primera del Grupo F con 26 puntos en 10 partidos, invicta, con 8 triunfos y 2 empates. Los 25 goles a favor hablan de poder ofensivo; el dato que define el carácter competitivo es otro: 0 goles en contra. Cero. Diez partidos sin conceder. Es una estadística que no se sostiene por azar: exige concentración, control emocional y una estructura que se mantiene incluso cuando el rival aprieta o el partido se ensucia.

Hay, además, momentos bisagra que explican por qué el equipo no se salió del carril. El 21 de marzo de 2025, el 0:1 ante Burundi fuera de casa fue un partido-trampa resuelto con un zarpazo temprano de Guessand; el 24 de marzo, el 1:0 ante Gambia fue otra muestra de que la selección podía ganar con lo justo y seguir. Y ya en el cierre, el 10 de octubre de 2025 el 0:7 en Seychelles volvió a mostrar ambición aun con el grupo encaminado; el 14 de octubre el 3:0 ante Kenia fue un final con pulso de líder, sin conceder ni un centímetro de dudas.

Con ese recorrido, Costa de Marfil aterriza en el Mundial 2026 con una idea muy clara de sí misma: no necesita partidos caóticos para imponerse. Su mejor versión vive en el control, en la eficacia y en una defensa que convierte cada encuentro en una tarea cuesta arriba para el rival.

El camino por Eliminatorias

El formato de clasificación de CAF para el Mundial 2026, tal como se refleja en esta campaña, se organiza en grupos con partidos de ida y vuelta: un todos contra todos donde cada selección busca sostener regularidad y minimizar accidentes. En este escenario, la lectura es sencilla: la cima suele premiar al equipo que combina contundencia con estabilidad defensiva. Costa de Marfil entendió la lógica desde el primer día y jugó el torneo como quien gestiona una maratón: sin picos emocionales, sin bajones.

La tabla del Grupo F cuenta una historia con dos protagonistas principales. Costa de Marfil suma 26 puntos y Gabón 25: una persecución de alta exigencia, donde un empate puede sentirse como un tropiezo y una victoria por la mínima vale oro. Pero el diferencial está en cómo se consigue: Costa de Marfil sostiene +25 de diferencia de gol con 25 a favor y 0 en contra; Gabón, aun con números muy buenos (22 a favor, 9 en contra), no alcanza ese nivel de control. Ese detalle, más que una curiosidad estadística, explica por qué la cima se resolvió con una mezcla de pegada y hermetismo.

En el segundo pelotón aparecen selecciones con perfiles más irregulares. Gambia, tercera con 13, tiene 27 goles a favor: un número alto que sugiere partidos más abiertos, pero también 18 en contra, lo que revela fragilidad. Kenia, con 12, se sostiene con equilibrio relativo (18/14). Burundi, con 10 y diferencia 0, muestra un perfil de márgenes estrechos. Seychelles, última con 0 puntos y 53 goles recibidos, fue el rival que amplificó la goleada, sí, pero también el que sirvió para medir si Costa de Marfil mantenía el hambre. Y lo mantuvo.

A nivel de recorrido, la campaña marfileña se puede dividir en tres bloques narrativos. Primero, el golpe de autoridad: 9:0 a Seychelles y 0:2 a Gambia. Luego, la fase de administración: 1:0 a Gabón y 0:0 con Kenia, resultados que hablan de partidos cerrados, de prioridades defensivas y de resolver con lo mínimo. Finalmente, el tramo de confirmación: triunfos cortos ante Burundi y Gambia en marzo de 2025, victoria rápida ante Burundi en septiembre, empate sin goles en Gabón y un cierre con el acelerador apretado (0:7 y 3:0).

Hay una señal clave: Costa de Marfil ganó seis partidos por un solo gol (2:1 no aparece; aquí son 1:0 repetidos), y aun así terminó con un diferencial monstruoso por las goleadas a Seychelles. Eso no es contradicción: es un equipo capaz de adaptarse a dos paisajes. Si el rival compite, la selección aprieta lo justo, se ordena y protege el cero. Si el rival concede espacios, no perdona y hace daño en ráfagas.

También hay una lectura de localía y viaje. En casa, Costa de Marfil construyó parte de su credibilidad: 9:0 a Seychelles, 1:0 a Gabón, 1:0 a Gambia, 1:0 a Burundi, 3:0 a Kenia. Fuera, sumó sin desordenarse: 0:2 a Gambia, 0:1 a Burundi, 0:0 con Kenia, 0:0 con Gabón, 0:7 a Seychelles. La estadística final queda limpia: 5 partidos como local, 5 como visitante, y en ningún caso concedió goles. En Eliminatorias africanas, donde los contextos de visita suelen ser ásperos, ese dato tiene un peso específico.

Y hay un punto fino que completa el cuadro: el reparto del gol, aunque no aparezca con un listado completo de convocatorias, sí se intuye por las planillas de goleadores. Haller, Sangaré, Adingra, Konaté, S. Fofana, Traorè, Krasso, Kouamé, Guessand, Bayo, Agbadou, Diakité, Diomande, Kessié, Diallo… la lista es larga. En términos de rendimiento, eso significa que Costa de Marfil no dependió de una sola noche inspirada de un futbolista: tuvo un ataque coral, con contribuciones de distintas piezas a lo largo del camino.

Tabla 1: Partidos de Costa de Marfil en Eliminatorias CAF

Fecha Grupo Jornada Rival Condición Resultado Autores de los goles Sede
17 de noviembre de 2023 F 1 Seychelles Local 9:0 Haller 20' (pen.), Sangaré 24', Adingra 36', Konaté 40', 90+5', S. Fofana 60', Traorè 77', 90+4', Krasso 84' (pen.) Estadio Olímpico Ebimpé
20 de noviembre de 2023 F 2 Gambia Visitante 0:2 Kouamé 45', S. Fofana 85' Estadio Nacional (Dar es-Salam)
7 de junio de 2024 F 3 Gabón Local 1:0 Fofana 36' Estadio Amadou Gon Coulibaly
11 de junio de 2024 F 4 Kenia Visitante 0:0 Sin goles Estadio Nacional Bingu
21 de marzo de 2025 F 5 Burundi Visitante 0:1 Guessand 16' Stade d'Honneur (Mequinez)
24 de marzo de 2025 F 6 Gambia Local 1:0 Haller 15' Estadio Houphouët-Boigny
5 de septiembre de 2025 F 7 Burundi Local 1:0 Bayo 3' Estadio Houphouët-Boigny
9 de septiembre de 2025 F 8 Gabón Visitante 0:0 Sin goles Stade de Franceville
10 de octubre de 2025 F 9 Seychelles Visitante 0:7 Sangaré 7' (pen.), Agbadou 17', Diakité 32', Guessand 39', Diomande 55', Adingra 67', Kessié 90' Côte d'Or National Sports Complex
14 de octubre de 2025 F 10 Kenia Local 3:0 Kessié 7', Diomande 54', Diallo 84' Estadio Alassane Ouattara

Tabla 2: Tabla de posiciones Grupo F

Pos. Equipo Pts. PJ G E P GF GC Dif.
1 Costa de Marfil 26 10 8 2 0 25 0 +25
2 Gabón 25 10 8 1 1 22 9 +13
3 Gambia 13 10 4 1 5 27 18 +9
4 Kenia 12 10 3 3 4 18 14 +4
5 Burundi 10 10 3 1 6 13 13 0
6 Seychelles 0 10 0 0 10 2 53 −51

Con esa tabla, la conclusión competitiva es precisa: Costa de Marfil no “ganó por goleadas” el grupo; lo ganó por consistencia y por una defensa que convirtió cada jornada en una rutina controlada. Incluso la mínima ventaja sobre Gabón, apenas un punto, refuerza el mérito: en un grupo donde el perseguidor también fue fuerte, el margen se construyó a base de no fallar casi nunca.

Cómo juega

La identidad de Costa de Marfil se puede leer sin necesidad de dibujar pizarras. Los marcadores ya cuentan la historia: 10 partidos, 8 victorias, 2 empates, 0 derrotas; 25 goles a favor, 0 en contra. El equipo no necesitó intercambiar golpes: eligió algo más difícil, que es dominar el partido desde la estructura. Cuando uno mira el recorrido, aparece un patrón: el “cero propio” no fue una consecuencia, fue una prioridad.

El primer rasgo de rendimiento es la gestión del ritmo. Costa de Marfil alternó partidos de control total (9:0 y 0:7 ante Seychelles) con una colección de resultados cortos: cuatro 1:0 en casa (Gabón, Gambia, Burundi) y fuera (Burundi), más dos 0:0 como visitante (Kenia y Gabón). En términos prácticos, eso sugiere un equipo capaz de jugar “a pocos eventos”: reduce el número de situaciones que el rival puede transformar en gol y se vuelve clínico cuando encuentra su ventana. Es una forma de competir que suele rendir en torneos largos y, sobre todo, en partidos de tensión.

El segundo rasgo es la eficacia en momentos tempranos. Hay goles que ordenan partidos: Bayo a los 3' ante Burundi (5 de septiembre de 2025) y Kessié a los 7' ante Kenia (14 de octubre de 2025) no solo abren el marcador; cambian la geometría emocional del encuentro. Cuando Costa de Marfil golpea rápido, el rival queda obligado a exponerse, y ahí aparece la versión más cómoda del equipo: la que maneja la ventaja sin descomponerse y elige cuándo acelerar.

El tercero es la diversidad de recursos para anotar. En las goleadas aparecen defensores y mediocampistas en la lista: Konaté firma doblete en el 9:0; Agbadou y Diakité marcan en el 0:7; Sangaré mete un penal y también aparece en el festival de noviembre de 2023. En los partidos cerrados, en cambio, suelen resolver atacantes y mediocampistas con presencia de área: Haller, Guessand, Fofana. En el total, el gol no queda secuestrado por un solo apellido: el equipo tiene varias puertas para entrar.

La vulnerabilidad potencial, paradójicamente, no está en lo que pasó sino en lo que podría pasar si el partido se sale del carril. Costa de Marfil empató dos veces 0:0, ambas fuera de casa (Kenia y Gabón). Eso da una pista: cuando el rival consigue cerrar el partido y negar espacios, el margen de error ofensivo se achica. No es una alarma; es un punto de trabajo. Porque si el Mundial propone escenarios donde el primer gol se hace desear, el equipo necesitará sostener su paciencia sin caer en precipitación.

Otra lectura útil es la relación entre dominio y contundencia. Contra rivales muy inferiores, Costa de Marfil no reguló: metió 16 goles en los dos partidos ante Seychelles (9:0 y 0:7) y recibió 0. Esa señal es doble: demuestra seriedad competitiva y, además, refuerza confianza interna. En cambio, contra rivales del pelotón medio-alto del grupo (Gabón, Kenia), ganó por la mínima o empató. Lo que se deduce es claro: a mayor nivel de oposición, el partido se vuelve de detalles; y Costa de Marfil, por estructura defensiva, suele estar mejor preparada para que esos detalles caigan de su lado.

En síntesis: este equipo juega como si tuviera un pacto silencioso con el marcador. Primero, cuidar el cero. Luego, encontrar el momento. Y cuando ese momento aparece, no suele dudar.

El Grupo en el Mundial

El Mundial le propone a Costa de Marfil un Grupo E de nombres pesados y retos con estilos distintos, en tres ciudades que piden adaptación rápida: Houston, Toronto y Filadelfia. El fixture, además, arma una curva interesante: un primer partido para asentarse, un segundo que mide el techo competitivo y un tercero que puede convertirse en una final de cálculo, según cómo se mueva la tabla.

El debut es ante Ecuador el 14 de junio de 2026 en el NRG Stadium, Houston. Es el tipo de partido que define el pulso emocional de un grupo: abrir con una victoria te instala en la conversación; abrir con un empate te obliga a sumar luego; abrir con una derrota te pone la soga del “no fallar”. Por los antecedentes de la Eliminatoria, Costa de Marfil tiene herramientas para el estreno: sabe jugar partidos cerrados y sabe sostener ventajas mínimas. La pregunta no es si puede competir; la pregunta es si puede imponer su guion desde el inicio.

El segundo encuentro es el 20 de junio de 2026 contra Alemania en el BMO Field, Toronto. Ahí cambia el paisaje: la presión de la pelota, la intensidad y la necesidad de tomar buenas decisiones bajo estrés suelen subir. En este tipo de partidos, el valor del “cero” marfileño adquiere otra dimensión: si el equipo logra sostener el orden defensivo y no concede el primer golpe, el partido se transforma en una prueba de paciencia para ambos. Si, en cambio, queda por detrás, se verá obligado a buscar caminos que en Eliminatorias casi no necesitó explorar.

El cierre del grupo llega el 25 de junio de 2026 ante Curazao en el Lincoln Financial Field, Filadelfia. Los terceros partidos de grupo suelen ser los más tácticos sin pizarrón: se juegan con un ojo en el propio encuentro y otro en la tabla. En ese escenario, Costa de Marfil tiene una ventaja: mostró ser capaz de ganar sin desordenarse y también de sostener un empate sin conceder. Lo importante será no caer en el error mental de “partido cómodo”: la Eliminatoria deja una lección clara, y es que el respeto al plan sostiene la consistencia.

Tabla: Partidos de Costa de Marfil en el Grupo E del Mundial 2026

Fecha Estadio Ciudad Rival
14 de junio de 2026 NRG Stadium Houston Ecuador
20 de junio de 2026 BMO Field Toronto Alemania
25 de junio de 2026 Lincoln Financial Field Filadelfia Curazao

Partido a partido, el guion probable se puede plantear desde el foco marfileño, sin necesidad de etiquetar al rival con adjetivos grandilocuentes. Ante Ecuador, la clave será evitar un intercambio de golpes: Costa de Marfil llega con 10 partidos de Eliminatoria sin recibir goles, y ese capital se administra mejor cuando el equipo no se parte. Pronóstico: empate.

Contra Alemania, el partido pide una virtud específica: sostener concentración en los detalles, porque los partidos grandes se rompen por un mal despeje, una falta innecesaria o una transición mal defendida. Si Costa de Marfil se mantiene fiel al manual de marcadores cortos que mostró (varios 1:0 y 0:0), puede llevar el duelo a un terreno incómodo para cualquiera. Pronóstico: gana Alemania.

Frente a Curazao, la selección debería leer el contexto con frialdad. Si llega necesitando sumar, tendrá que atacar con paciencia y sin desesperación, como hizo en los 1:0 repetidos del grupo: resolver sin exponerse. Si llega con margen, la prioridad será no regalar el inicio, porque un gol temprano del rival cambia todo. Pronóstico: gana Costa de Marfil.

Claves de clasificación en el grupo

  • Proteger el cero en el debut: el 0:0 también es una herramienta, ya fue parte del camino.
  • Afinar la eficacia en partidos cerrados: en Eliminatorias, varios 1:0 construyeron la cima.
  • Manejar la ansiedad si el primer gol no llega: hubo empates sin goles, y el equipo no se desordenó.
  • Sostener la concentración en el segundo partido: el margen de error se reduce frente a rivales de máxima exigencia.

Opinión editorial

Costa de Marfil llega con una credencial que no se compra: una Eliminatoria invicta y sin goles encajados. Eso no garantiza nada en un Mundial, pero sí marca una identidad competitiva muy clara. En torneos cortos, donde un detalle te cambia el destino, tener un equipo que no se desarma es una ventaja enorme. No es glamour: es oficio. Y el oficio, en junio, suele valer puntos.

La advertencia, sin embargo, también está escrita en su propia campaña. Los 0:0 ante Kenia el 11 de junio de 2024 y ante Gabón el 9 de septiembre de 2025 muestran que, cuando el partido se cierra y el rival logra sobrevivir sin conceder, Costa de Marfil puede quedarse sin la llave del gol. No es una condena: es el borde del modelo. Si en el Mundial aparece un partido de esos, la selección necesitará una versión tan paciente como incisiva, porque el plan de “ganar 1:0” exige, antes que nada, encontrar ese 1.

Y aun así, el relato de estos diez partidos deja una sensación nítida: Costa de Marfil no viaja a 2026 a improvisar. Viaja con una idea que ya probó, con un equipo que aprendió a ganar de muchas maneras y con un dato que pesa como un sello en el pasaporte: cero goles recibidos en el camino. En el Mundial, ese tipo de equipos no siempre enamoran. Pero casi siempre compiten.