Colombia - Grupo K
🇨🇴 Colombia, la ruta con carácter: del empate incómodo al golpe justo en el Mundial
Una Eliminatoria de márgenes finos y noches de Barranquilla: Colombia llega con números, cicatrices y una idea simple de competir cada partido.
Introducción
Hay selecciones que clasifican con una autopista: tres goleadas, dos tardes plácidas y un cierre con reservas. Colombia no. Colombia llegó a su destino como llegan los equipos que se conocen de memoria el barro del camino: a puro detalle, con el partido siempre vivo, con esa sensación de que el margen no era un concepto táctico sino una forma de vida.
En Barranquilla, el Metropolitano volvió a ser un termómetro que no perdona. El calor no mete goles, pero obliga a pensar el partido como una cuerda: tensar cuando conviene, aflojar cuando el rival se asfixia. En esa lógica, Colombia encontró un libreto reconocible: competir, sostenerse, esperar su momento y, cuando aparece, clavar el diente. No siempre le alcanzó para ganar; casi siempre le alcanzó para no caerse.
Después, el mapa se expandió. Hubo viajes ásperos, empates que no enamoran pero construyen, y alguna caída que dejó una enseñanza a la intemperie. En El Alto, por ejemplo, la pelota corre con otra física y el resultado a veces se decide antes de que el partido termine de acomodarse. Colombia lo sufrió. Y en Montevideo, cuando parecía que el empate era un premio, el cierre fue una prueba de carácter… que salió cruz.
Los números aterrizan la historia: Colombia terminó 3.ª en la tabla con 28 puntos en 18 partidos, con 28 goles a favor y 18 en contra, diferencia de +10. No es una campaña de exhibición; es una campaña de supervivencia competitiva. Ganó 7, empató 7 y perdió 4: un equipo que perdió poco, que empató mucho y que, cuando ganó, lo hizo con frecuencia por la puerta estrecha… hasta que el final le dejó una postal de 6 goles como visitante.
En el recorrido hubo partidos bisagra con fecha y firma. El 16 de noviembre de 2023, el 2:1 a Brasil en Barranquilla fue un golpe de identidad: empezó abajo, no entró en pánico y lo dio vuelta con un tramo final furioso de Luis Díaz (dos goles en cuatro minutos). El 10 de septiembre de 2024, el 2:1 a Argentina, otra vez en el Metropolitano, confirmó que no era una noche aislada: Colombia podía discutirle el control y el pulso a cualquiera. Y el 9 de septiembre de 2025, el 6:3 en Maturín ante Venezuela fue un cierre de Eliminatoria con aires de liberación: una selección que había convivido con los empates se permitió una goleada desatada, con cinco goles de Suárez como noticia que explica un partido y, a la vez, desordena cualquier lectura lineal.
Así llega Colombia al Mundial: con la clasificación en el bolsillo, sí, pero sobre todo con una biografía reciente de partidos que se decidieron por centímetros, por un penal a tiempo, por una pelota parada bien atacada, por un cierre que no se negocia. No hay solemnidad en eso: hay fútbol real.
El camino por Eliminatorias
En la Eliminatoria CONMEBOL, Colombia transitó 18 jornadas de ida y vuelta con el formato de liga: todos contra todos, local y visitante, en una tabla única que no permite esconderse. En ese contexto, la campaña se entiende mejor como una suma de microbatallas que como un relato de dominio continuo. Porque Colombia fue muchas cosas: sólida en casa, pragmática afuera, y a ratos víctima de su propio respeto por el equilibrio.
La foto final la ubica en el pelotón que persiguió a Argentina. Colombia terminó con 28 puntos, empatada en unidades con Uruguay, Brasil y Paraguay, y apenas por detrás de Ecuador. Esa igualdad masiva cuenta una historia: la diferencia no estuvo en las grandes noches sino en la regularidad para convertir empates en triunfos. Colombia empató 7 veces; ahí se explica por qué su diferencia de gol (+10) luce más ambiciosa que su puntaje.
En los números gruesos se ve un equipo que hizo goles (28 en 18 partidos: 1,56 por juego) y recibió 18 (1,00 por juego). El promedio de gol en contra es bajo para un torneo donde cada visita suele ser una trampa. Pero la contracara es que, cuando Colombia tuvo que remontar o sostener una ventaja mínima, vivió con el pulso alto: el 2:2 con Uruguay en Barranquilla (12 de octubre de 2023) y el 2:2 con Paraguay (25 de marzo de 2025) fueron espejos del mismo asunto: atacar bien no alcanza si el partido se estira y el rival encuentra una ventana.
La Eliminatoria empezó con un gesto de manual: ganar en casa para marcar territorio. El 7 de septiembre de 2023 fue 1:0 a Venezuela, con gol de Borré al inicio del segundo tiempo. Después vinieron dos empates sin goles (0:0 en Chile, 0:0 en Ecuador), que en frío suman pero en caliente marcan una tendencia: Colombia podía sostener su arco, pero le costaba poner el partido en una zona donde el rival se sintiera verdaderamente en peligro.
La primera gran noche fue Brasil: 2:1 el 16 de noviembre de 2023, con un primer tiempo en desventaja (gol de Martinelli a los 4’) y un segundo tiempo que cambió por la insistencia y por el golpe de Díaz, duplicado entre el 75’ y el 79’. Ese partido, además, hizo algo importante: le dio a Colombia una prueba empírica de que podía ganar a los grandes sin necesitar un partido perfecto.
Luego vino la etapa de los resultados ásperos. En 2024 hubo un 1:1 en Perú (6 de septiembre) con empate de Díaz sobre el final, y después el triunfo ante Argentina (10 de septiembre) que consolidó la idea de Barranquilla como laboratorio: un lugar donde Colombia no sólo suma puntos, también suma convencimiento. Pero en octubre llegó el golpe de altura: derrota 0:1 en Bolivia (10 de octubre de 2024), un partido de esos donde la incomodidad se instala en el cuerpo y, cuando el marcador se mueve, no siempre hay tiempo futbolero para reaccionar.
La respuesta, sin embargo, fue contundente: el 15 de octubre de 2024, 4:0 a Chile en Barranquilla. Ese resultado no fue sólo tres puntos: fue diferencia de gol, fue desahogo, fue demostración de que Colombia tenía un techo ofensivo alto cuando se alineaban el contexto y la eficacia. Y también dejó un detalle: el gol apareció repartido (Sánchez, Díaz, Durán, Sinisterra), una señal saludable para una selección que, por tramos, vivió del impacto de sus hombres más determinantes.
El tramo más delicado llegó entre noviembre de 2024 y junio de 2025: derrota 2:3 en Uruguay (15 de noviembre de 2024) con un final de locos y golpe en el 90+11’; derrota 0:1 en casa ante Ecuador (19 de noviembre de 2024), gol recibido muy temprano; y caída 1:2 en Brasil (20 de marzo de 2025) con otro gol en el descuento (90+9’). Son tres partidos que dicen algo parecido: Colombia compitió, sí, pero pagó caro los momentos finales y los inicios dormidos.
Aun así, el cierre fue de equipo que sabe sostener su objetivo. El 10 de junio de 2025 sacó un 1:1 en Argentina, con gol de Díaz a los 24’, y en septiembre de 2025 cerró con dos victorias: 3:0 a Bolivia en casa y un 6:3 en Venezuela que rompió el molde estadístico de su propio camino. Colombia, que había coqueteado con el empate como un idioma, terminó gritando goles como si la Eliminatoria le hubiera soltado el nudo.
Tabla 1: Partidos de Colombia en Eliminatorias
| Fecha | Jornada | Rival | Condición | Resultado | Goleadores | Sede |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 7 de septiembre de 2023 | 1 | Venezuela | Local | 1:0 | Borré 46' | Estadio Metropolitano, Barranquilla |
| 12 de septiembre de 2023 | 2 | Chile | Visitante | 0:0 | Sin goles | Estadio Monumental, Santiago |
| 12 de octubre de 2023 | 3 | Uruguay | Local | 2:2 | Rodríguez 35', Uribe 52' | Estadio Metropolitano, Barranquilla |
| 17 de octubre de 2023 | 4 | Ecuador | Visitante | 0:0 | Sin goles | Estadio Rodrigo Paz Delgado, Quito |
| 16 de noviembre de 2023 | 5 | Brasil | Local | 2:1 | Díaz 75', 79' | Estadio Metropolitano, Barranquilla |
| 21 de noviembre de 2023 | 6 | Paraguay | Visitante | 1:0 | Borré 11' pen. | Estadio Defensores del Chaco, Asunción |
| 6 de septiembre de 2024 | 7 | Perú | Visitante | 1:1 | Díaz 82' | Estadio Nacional, Lima |
| 10 de septiembre de 2024 | 8 | Argentina | Local | 2:1 | Mosquera 25', Rodríguez 60' pen. | Estadio Metropolitano, Barranquilla |
| 10 de octubre de 2024 | 9 | Bolivia | Visitante | 0:1 | Estadio Municipal, El Alto | |
| 15 de octubre de 2024 | 10 | Chile | Local | 4:0 | D. Sánchez 34', Díaz 52', Durán 82', Sinisterra 90+3' | Estadio Metropolitano, Barranquilla |
| 15 de noviembre de 2024 | 11 | Uruguay | Visitante | 2:3 | Quintero 31', Gómez 90+6' | Estadio Centenario, Montevideo |
| 19 de noviembre de 2024 | 12 | Ecuador | Local | 0:1 | Estadio Metropolitano, Barranquilla | |
| 20 de marzo de 2025 | 13 | Brasil | Visitante | 1:2 | Díaz 41' | Estadio Mané Garrincha, Brasilia |
| 25 de marzo de 2025 | 14 | Paraguay | Local | 2:2 | Díaz 1', Durán 13' | Estadio Metropolitano, Barranquilla |
| 6 de junio de 2025 | 15 | Perú | Local | 0:0 | Sin goles | Estadio Metropolitano, Barranquilla |
| 10 de junio de 2025 | 16 | Argentina | Visitante | 1:1 | Díaz 24' | Estadio Monumental, Buenos Aires |
| 4 de septiembre de 2025 | 17 | Bolivia | Local | 3:0 | Rodríguez 31', Córdoba 74', Quintero 83' | Estadio Metropolitano, Barranquilla |
| 9 de septiembre de 2025 | 18 | Venezuela | Visitante | 6:3 | Mina 10', Suárez 42', 50', 59', 67', Córdoba 78' | Estadio Monumental, Maturín |
Tabla 2: Tabla de posiciones
| Pos. | Selección | Pts. | PJ | PG | PE | PP | GF | GC | Dif. |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | Argentina | 38 | 18 | 12 | 2 | 4 | 31 | 10 | 21 |
| 2 | Ecuador | 29 | 18 | 8 | 8 | 2 | 14 | 5 | 9 |
| 3 | Colombia | 28 | 18 | 7 | 7 | 4 | 28 | 18 | 10 |
| 4 | Uruguay | 28 | 18 | 7 | 7 | 4 | 22 | 12 | 10 |
| 5 | Brasil | 28 | 18 | 8 | 4 | 6 | 24 | 17 | 7 |
| 6 | Paraguay | 28 | 18 | 7 | 7 | 4 | 14 | 10 | 4 |
| 7 | Bolivia | 20 | 18 | 6 | 2 | 10 | 17 | 35 | -18 |
| 8 | Venezuela | 18 | 18 | 4 | 6 | 8 | 18 | 28 | -10 |
| 9 | Perú | 12 | 18 | 2 | 6 | 10 | 6 | 21 | -15 |
| 10 | Chile | 11 | 18 | 2 | 5 | 11 | 9 | 27 | -18 |
La lectura comparada también es jugosa. Colombia terminó con los mismos puntos que Uruguay, Brasil y Paraguay, y con la misma diferencia de gol que Uruguay (+10). ¿Qué la separa de Ecuador? Un punto. ¿Qué la separa de Argentina? Diez. Es decir: Colombia no fue el dominador de la Eliminatoria, pero sí fue parte del bloque de selecciones que se ganaron el derecho a jugar el Mundial por constancia, sin derrapes largos.
Ahora, el detalle que más explica su personalidad está en la distribución de resultados. Colombia perdió 4 de 18, un número bajo. Pero empató 7. En otras palabras: su “piso” fue alto. Y cuando ese piso se combina con una diferencia de gol positiva y un cierre goleador, la sensación es que no le faltó ataque; le faltó convertir control en victorias en varios partidos parejos.
Local y visitante también dibujan un perfil. En casa ganó partidos grandes (Brasil, Argentina) y firmó una goleada contundente (Chile 4:0), pero también dejó puntos con Paraguay (2:2), Perú (0:0) y Ecuador (0:1). Afuera consiguió empates de valor en Chile, Ecuador y Argentina, ganó en Paraguay, pero se le escaparon los partidos en Brasil, Uruguay y Bolivia. El patrón es claro: Colombia fue fiable para sumar, pero no siempre para imponer.
Y una última capa, más de rendimiento que de relato: Colombia convivió con finales eléctricos. En Montevideo le marcaron en el 90+11’. En Brasilia le marcaron en el 90+9’. En ambos casos, el resultado cambió en la última escena. En el Mundial, donde un punto puede ser una escalera o un precipicio, ese tipo de detalles son material sensible. No es alarma: es aviso técnico.
Cómo juega
Colombia deja una identidad que se puede leer sin necesidad de inventar pizarras. Su Eliminatoria muestra un equipo que priorizó estar en partido: sólo 4 derrotas en 18 jornadas no se explican por casualidad. Se explican por una estructura competitiva que, incluso cuando no domina, se mantiene cerca del marcador. El 0:0 en Chile (12 de septiembre de 2023) y el 0:0 en Ecuador (17 de octubre de 2023) hablan de eso: visitas donde el plan principal fue no desordenarse.
En ataque, su producción total (28 goles) la coloca como una selección capaz de hacer daño de muchas maneras, pero con picos que cuentan historias distintas. Hay una Colombia de marcador corto (1:0 a Venezuela, 1:0 a Paraguay, 2:1 a Brasil, 2:1 a Argentina) y hay otra Colombia que, cuando se suelta, arrasa (4:0 a Chile, 6:3 a Venezuela). Ese contraste sugiere un equipo que no vive para la goleada, pero que tiene recursos para convertir un partido favorable en un resultado grande.
Los partidos de un gol de diferencia también ayudan a describirla. Ganó por la mínima ante Venezuela (1:0) y Paraguay (1:0), y ganó por un gol ante Brasil (2:1) y Argentina (2:1). Perdió por un gol en Bolivia (0:1), en casa ante Ecuador (0:1), y en Brasil (1:2). En ese universo de márgenes finos, Colombia no fue invencible, pero sí consistente: la mayoría de sus partidos se definieron en un detalle, y eso la preparó para escenarios de Mundial donde el partido “se juega” más que “se luce”.
En el reparto del gol hay una pista potente: Colombia no vivió de un único apellido, aunque sí tuvo a un protagonista recurrente. Luis Díaz aparece una y otra vez como chispa (doblete a Brasil, gol para empatar en Perú, gol en Brasilia, gol en Buenos Aires). Pero alrededor se encienden otros focos: Rodríguez en momentos puntuales (Uruguay 2:2, Argentina 2:1, Bolivia 3:0), Durán (Chile 4:0, Paraguay 2:2), Quintero (Uruguay 2:3, Bolivia 3:0), Córdoba (Bolivia 3:0, Venezuela 6:3), y un capítulo aparte: Suárez y sus cinco goles en Maturín, una rareza estadística que, más allá del rival, confirma que Colombia tiene delanteros capaces de transformar un partido en una avalancha.
Defensivamente, el número global de 18 goles encajados es correcto, pero los patrones invitan a afinar. Colombia recibió goles temprano que condicionaron: Brasil le marcó a los 4’ en Barranquilla (y aun así lo dio vuelta), Ecuador le marcó a los 7’ en Barranquilla (y ahí no pudo remontar). También recibió goles tardíos decisivos: Brasil a los 90+9’, Uruguay a los 90+11’. En síntesis: cuando Colombia pierde el hilo, suele ser por desconcentración de inicio o por desgaste en el cierre. En el Mundial, eso se entrena tanto como se habla: inicio con tensión alta, final con cabeza fría.
Otra evidencia de su carácter competitivo está en su capacidad de rescatar puntos. Empató 1:1 en Perú con gol a los 82’. Empató 1:1 en Argentina sosteniendo una ventaja larga hasta el 81’. Incluso en Montevideo, con un partido cambiante, llegó a empatarlo 2:2 al 90+6’. Colombia tiene una relación fuerte con el “no rendirse”, pero la letra chica dice que debe administrar mejor el último tramo: rescatar un empate está bien; evitar que se caiga en el descuento está mejor.
En resumen de rendimiento: Colombia parece buscar partidos controlables, de ritmo medido, donde pueda elegir cuándo acelerar. Cuando lo logra, gana o suma. Cuando el partido se vuelve caótico, puede lastimar mucho (Venezuela 6:3) pero también quedar expuesta (Uruguay 2:3). Esa dualidad no es un problema en sí: es un rasgo. El desafío es decidir cuándo conviene convertir el partido en un ida y vuelta… y cuándo conviene bajarle la persiana.
El Grupo en el Mundial
El Mundial le propone a Colombia un grupo de nombres que ya de entrada plantea tres temperaturas distintas. Jugará en el Grupo K y su recorrido tiene un detalle logístico que pesa: abre en Ciudad de México, sigue en Guadalajara y cierra en Miami. Tres ciudades, tres climas, tres estadios con personalidad marcada. En fase de grupos, donde el cuerpo es parte del plan, eso no es decoración: es contexto.
El debut será el 17 de junio de 2026 ante Uzbekistán en el Estadio Azteca. Abrir en el Azteca siempre tiene algo de ritual: el estadio es inmenso, el partido se siente grande aunque sea fecha 1, y la tensión suele empujar a los equipos a jugar “correcto” antes que jugar “bien”. Para Colombia, que en Eliminatorias mostró seriedad en escenarios cerrados, el foco parece claro: evitar que el debut se convierta en un trámite nervioso.
El segundo partido, el 23 de junio de 2026, será en Guadalajara en el Estadio Chivas ante un rival por definirse. Aquí la regla es simple: no etiquetar al rival antes de conocerlo. Lo concreto es el marco: un segundo partido suele ser el que ordena la tabla, el que define si el tercero se juega con aire o con soga. Colombia, que empató mucho en Eliminatorias, debe leer ese encuentro como una oportunidad de sumar sin regalar el plan: partido para imponer condiciones desde la gestión del ritmo, sin necesidad de volverse temeraria.
El cierre será el 27 de junio de 2026 en Miami, en el Hard Rock Stadium, ante Portugal. Un partido que, por apellido, suele cargar con la narrativa de “prueba mayor”. Pero Colombia tiene antecedentes recientes que invitan a la calma: le ganó a Brasil y a Argentina en la misma Eliminatoria, y eso sirve para recordar que los nombres no ganan solos. Sí, Portugal exigirá concentración y eficacia en áreas, pero Colombia llega con una mochila de partidos grandes resueltos desde la convicción.
En términos de guion, el grupo le pide a Colombia algo que ya practicó: jugar con el termómetro de la tabla. Si gana el debut, puede administrar. Si empata el debut, el segundo partido se convierte en una bisagra mental. Y si el debut se tuerce, el margen se achica y aparece el fantasma de los descuentos, justo el capítulo que más le dolió en su Eliminatoria.
Tabla: Partidos de Colombia en el Grupo K
| Fecha | Estadio | Ciudad | Rival |
|---|---|---|---|
| 17 de junio de 2026 | Estadio Azteca | Ciudad de México | Uzbekistán |
| 23 de junio de 2026 | Estadio Chivas | Guadalajara | Rival por definirse, saldrá del repechaje internacional Llave A: Nueva Caledonia, Jamaica o República Democrática del Congo. |
| 27 de junio de 2026 | Hard Rock Stadium | Miami | Portugal |
Partido por partido, con pronóstico en lenguaje llano:
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Uzbekistán vs Colombia — 17 de junio de 2026 Colombia debería buscar un debut sin exageraciones: partido de control, con paciencia para no partirse. Su Eliminatoria mostró que puede sostener el arco en visitas exigentes (0:0 en Chile, 0:0 en Ecuador) y que puede golpear cuando encuentra el momento. Si logra ponerse arriba, su historial de victorias cortas (1:0, 2:1) sugiere que sabe cerrar. Pronóstico: gana Colombia.
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Colombia vs Rival por definirse, saldrá del repechaje internacional Llave A: Nueva Caledonia, Jamaica o República Democrática del Congo — 23 de junio de 2026 Este es el partido donde Colombia no puede perder el guion por ansiedad. En Eliminatorias, cuando se apuró o cuando el rival le rompió el ritmo, aparecieron empates que dejaron sabor a poco (0:0 con Perú en Barranquilla, 2:2 con Paraguay). La clave será transformar el dominio territorial en ocasiones claras, sin permitir que el encuentro se ensucie por el apuro. Partido para sumar y para construir una posición de tabla favorable antes del cierre. Pronóstico: gana Colombia.
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Colombia vs Portugal — 27 de junio de 2026 En Miami el partido se juega con calculadora emocional: puede ser un duelo por el primer puesto o un examen para pasar. Colombia ya demostró que puede competir ante potencias desde la intensidad y desde la eficacia (2:1 a Brasil, 2:1 a Argentina). Pero también viene con una advertencia: los finales no se negocian. Si el partido llega igualado a los últimos minutos, Colombia tiene que recordar Brasilia (gol recibido al 90+9’) y Montevideo (al 90+11’) como señales para blindar el cierre. Pronóstico: empate.
Claves de clasificación para Colombia en el grupo
- No convertir el debut en un partido de nervios: el 0:0 puede servir, pero el gol temprano propio ordena todo.
- Cuidar inicios y finales: Colombia recibió goles muy temprano (Ecuador 7’) y muy tarde (Brasil 90+9’, Uruguay 90+11’).
- Evitar la trampa del empate repetido: en Eliminatorias empató 7; en grupos, dos empates suelen dejarte sin margen.
- Aprovechar la diversidad de gol: Colombia mostró anotadores múltiples en partidos grandes y en goleadas.
- Si el partido se abre, elegir cuándo correr: Colombia puede golear, pero también puede quedar expuesta si el ida y vuelta se vuelve norma.
Opinión editorial
Colombia llega al Mundial sin el maquillaje de la perfección, y eso, paradójicamente, puede ser una ventaja. Su Eliminatoria no fue un desfile: fue una negociación constante con el partido. Ganó cuando tuvo que ganar, empató cuando el contexto lo pedía, y perdió poco. En un torneo corto, esa capacidad de mantenerse de pie es oro. La pregunta no es si Colombia “juega lindo”; la pregunta es si Colombia sabe jugar lo que toca. Y los números dicen que sí.
Pero hay un filo que no se puede ignorar: el reloj. Colombia vivió dos puñaladas en tiempo agregado —Brasil a los 90+9’, Uruguay a los 90+11’— y esas escenas no son anécdotas, son hábitos que el Mundial castiga con crueldad. Si Colombia quiere que su historia en el grupo sea de crecimiento y no de lamento, tiene que jugar los últimos diez minutos como si fueran un partido aparte: sin faltas evitables, sin pérdidas inocentes, sin desconexiones.
El cierre de Eliminatorias, con ese 6:3 en Maturín el 9 de septiembre de 2025, puede tentar a cualquiera a mirar a Colombia como una selección desatada, de ataque sin freno. Sería un error de lectura. Esa goleada fue más bien un grito contenido: la confirmación de que goles hay, y de que el equipo puede ser brutal cuando encuentra el día. Pero el Mundial no te da “el día” gratis: te lo hace ganar.
La advertencia concreta está escrita en un partido que Colombia no pudo sostener: Brasil 2:1 Colombia, el 20 de marzo de 2025, con el gol en el 90+9’. En un grupo, una jugada así te cambia la tabla. En un cruce directo, te manda a casa. Colombia ya vivió esa lección con nombre y minuto. Ahora le toca convertirla en costumbre inversa: que el tiempo agregado sea su zona segura, no su zona roja.