Marruecos - Grupo C

Marruecos, un rugido que viaja a Norteamérica

🇲🇦 Marruecos, un rugido que viaja a Norteamérica

Eliminatorias perfectas, arco casi cerrado y un grupo mundialista que invita a competir con el pecho inflado

Introducción

Hay selecciones que se clasifican con calculadora, y hay otras que se clasifican con una forma de caminar. Marruecos pertenece a ese segundo grupo: el que entra a la cancha con la brújula fija, como si el partido ya tuviera un guion escrito en letras simples: no conceder casi nada, pegar cuando el rival respira y, si se abre una rendija, convertirla en puerta.

En la ruta africana, Marruecos no fue un equipo de momentos: fue un equipo de continuidad. La historia de estos meses no se entiende como una colección de noches sueltas, sino como una línea recta: ocho partidos, ocho triunfos, 22 goles a favor y apenas 2 en contra. Un equipo que no solo ganó; ganó dejando huella en el marcador y en el espejo, porque el espejo del fútbol es el área propia.

El detalle duro de la tabla lo confirma sin necesidad de adjetivos: Marruecos terminó primero en el Grupo E con 24 puntos sobre 24, con diferencia de gol de +20 (22-2) en 8 partidos. El perseguidor más cercano fue Níger con 15. La distancia no es solo numérica: es de consistencia. Mientras otros combinan picos y serruchos, Marruecos avanzó como una máquina que no pierde tornillos en el camino.

Y como toda campaña perfecta, tuvo escenas bisagra. Una, lejos de casa y con una señal temprana de carácter: el 21 de noviembre de 2023, en Dar es-Salam, Marruecos venció 2:0 a Tanzania con goles de Ziyech y un autogol que fue más síntoma que accidente: presión, centros, incomodidad. Otra, con una marca gruesa que cambió el tono de cualquier discusión: el 11 de junio de 2024, 6:0 a Congo, con El Kaabi en modo devorador de área y un partido que no dejó espacio para “peros”. Y una tercera, más silenciosa pero igual de valiosa: el 14 de octubre de 2025, 1:0 a Congo, victoria corta para recordarse que también se puede ganar sin fuegos artificiales, cuando el rival se atrinchera y el partido se vuelve de paciencia.

Ahora el mapa cambia. Marruecos entra al Mundial con un expediente impecable en Eliminatorias y un Grupo C que mezcla tradición, estilos y un partido que, por nombre, huele a noche mundialista: Brasil vs Marruecos para abrir el camino. La pregunta no es si Marruecos llega: Marruecos llegó. La pregunta es qué hace con el lugar al que llegó.

El camino por Eliminatorias

En el Grupo E, Marruecos construyó una clasificación de manual: pleno de puntos, diferencia de gol descomunal y un patrón de resultados que se repite con la obstinación de los equipos serios. Ocho partidos, ocho victorias, ningún empate, ninguna derrota. Ese “0” en la columna de empates y derrotas suele ser una rareza en Eliminatorias; aquí es el resumen de una idea: la selección no negoció partidos.

La lectura fina de la tabla muestra dos cosas a la vez: dominio propio y daño controlado. Marruecos marcó 22 goles, un promedio de 2,75 por encuentro, y recibió apenas 2 (0,25 por partido). En términos de competitividad interna, le sacó 9 puntos al segundo (Níger) y 14 al tercero (Tanzania). No fue un cierre por detalle; fue un paseo con autoridad.

También hubo una narrativa particular con las sedes: más de una vez el “local” fue una etiqueta administrativa y no geográfica. Marruecos visitó a Congo, pero el partido se jugó en Agadir (Marruecos). Jugó como visitante ante Níger, pero fue en Uchda (Marruecos). Esto no quita mérito: obliga a leer el rendimiento con el contexto de localías atípicas, donde la gestión emocional es distinta y el ritmo del partido a veces se parece más a un trámite “en casa” que a una visita hostil.

En el recorrido se ve una selección que gana de distintas maneras. Está la victoria quirúrgica, como el 1:0 ante Congo del 14 de octubre de 2025, un partido de margen mínimo que suele atragantarse si no hay madurez. Está la victoria de remontada emocional controlada: el 21 de marzo de 2025, Níger le marcó el 1:0 y Marruecos respondió con dos golpes medidos (Saibari y El Khannous en tiempo agregado) para salir 2:1. Y está, por supuesto, la versión demoledora: el 6:0 a Congo y el 5:0 a Níger, partidos que no solo suman puntos sino que mandan un mensaje al grupo entero.

Si se mira el calendario, hay un tramo que funciona como columna vertebral. Entre el 7 y el 11 de junio de 2024, Marruecos encadenó el 2:1 a Zambia y el 6:0 a Congo. En cuatro días pasó del partido ajustado (con Zambia descontando al 80’) a una goleada que anuló cualquier insinuación de fragilidad. Ese salto, de lo apretado a lo aplastante, suele ser indicador de un equipo con herramientas para distintos guiones.

El cierre también tuvo su sello. En septiembre de 2025, Marruecos resolvió dos partidos con contundencia: 5:0 a Níger en Rabat y 2:0 a Zambia en Ndola. No hubo relajación, no hubo “ya está”: hubo enfoque. Y eso, en un ciclo de selecciones, es una de las señales más transferibles hacia un Mundial, donde el margen de error se mide en minutos.

La tabla explica el porqué, y los partidos lo ponen en imágenes. Para no perder detalle, el camino completo de Marruecos se ve mejor con sus ocho estaciones.

Tabla 1: Partidos de Marruecos en Eliminatorias CAF

Fecha Grupo Jornada Rival Condición Resultado Goleadores Sede
21 de noviembre de 2023 E 2 Tanzania Visitante 0:2 Ziyech (28'), Mwamnyeto (53' a.g.) Estadio Nacional, Dar es-Salam
7 de junio de 2024 E 3 Zambia Local 2:1 Ziyech (6' pen.), Ben Seghir (67'); Chilufya (80') Estadio de Agadir, Agadir
11 de junio de 2024 E 4 Congo Visitante 0:6 Ounahi (6'), Riad (16'), El Kaabi (20', 39', 53'), Rahimi (62') Estadio de Agadir, Agadir (Marruecos)
21 de marzo de 2025 E 5 Níger Visitante 1:2 Oumarou (47'); Saibari (59'), El Khannous (90+1') Stade d'Honneur, Uchda (Marruecos)
25 de marzo de 2025 E 6 Tanzania Local 2:0 Aguerd (51'), Díaz (58' pen.) Stade d'Honneur, Uchda
5 de septiembre de 2025 E 7 Níger Local 5:0 Saibari (29', 38'), El Kaabi (51'), Igamane (69'), Ounahi (84') Estadio Moulay Abdellah, Rabat
8 de septiembre de 2025 E 8 Zambia Visitante 0:2 En-Nesyri (7'), Igamane (47') Estadio Levy Mwanawasa, Ndola
14 de octubre de 2025 E 10 Congo Local 1:0 En-Nesyri (63') Estadio Moulay Abdellah, Rabat

La tabla de posiciones del grupo pone a Marruecos en la cima con distancia y, detrás, un pelotón que se repartió puntos entre sí. Eritrea aparece con PJ 0, un dato que condiciona el ecosistema del grupo: menos partidos reales para algunos, menos oportunidades de ajuste, y un escenario donde el que fue regular se volvió inalcanzable.

Tabla 2: Tabla de posiciones Grupo E

Pos. Equipo Pts. PJ G E P GF GC Dif.
1 Marruecos 24 8 8 0 0 22 2 +20
2 Níger 15 8 5 0 3 11 10 +1
3 Tanzania 10 8 3 1 4 6 7 −1
4 Zambia 9 8 3 0 5 10 10 0
5 Congo 1 8 0 1 7 4 24 −20
6 Eritrea 0 0 0 0 0 0 0 0

En números de “microhistoria”, hay dos capas que ayudan a entender la campaña. Primero, la del margen: Marruecos ganó por un gol solo en dos partidos (2:1 vs Zambia, 2:1 vs Níger) y también por un gol en el 1:0 vs Congo. El resto fueron victorias de dos goles o más. Segundo, la del arco: de ocho partidos, en seis no recibió goles. Ese es un dato que cambia el tipo de partido que puede permitirse jugar, porque un equipo que no concede puede equivocarse una vez en ataque y seguir vivo.

Y está el dato que todo analista de rendimiento se guarda como oro: la distribución temporal de los goles, cuando aparece un patrón. Marruecos marcó temprano en varios encuentros: Ziyech al 6’ ante Zambia, Ounahi al 6’ ante Congo, En-Nesyri al 7’ ante Zambia en Ndola. Marcar pronto no es solo anotar: es decidir el partido antes de que el rival pueda convencer a su plan de que funciona.

Cómo juega

De los resultados se desprende una identidad clara: Marruecos busca gobernar el partido desde el orden, y a partir de ahí lo rompe con pegada. No hace falta inventar dibujos ni roles finos para leerlo: con 22 goles a favor y 2 en contra, el equipo vive más tiempo en campo rival que en el propio, y cuando el partido se ensucia no se desarma. La diferencia de gol (+20) no nace de un día inspirado: nace de una estructura que se repite.

Hay una pista contundente en los “ceros” del rival. Seis vallas invictas en ocho partidos sugieren un Marruecos que controla transiciones y evita partidos de ida y vuelta sin red. Incluso cuando juega lejos de casa, como en Ndola ante Zambia (0:2), el equipo no entra en el intercambio: marca, vuelve a marcar y cierra. Ese tipo de partido, en eliminatorias mundialistas, suele ser más valioso que una goleada, porque es el que se parece a los grupos del Mundial: estadio grande, rival con orgullo, partido que se define por detalles.

El ritmo del equipo oscila entre dos modos. Modo “martillo”: cuando huele fragilidad, se lanza a ampliar. Ahí viven el 6:0 a Congo y el 5:0 a Níger, partidos con varios goleadores y un mismo mensaje: si el rival pierde el orden, Marruecos no lo perdona. Y modo “paciencia”: cuando la pelota entra en el terreno de lo espeso, Marruecos igual encuentra el camino. El 1:0 ante Congo y el 2:0 ante Tanzania son victorias de control, donde el margen es corto pero el partido no parece escaparse.

El reparto de gol ofrece otra lectura útil. Aparecen nombres repetidos —Ziyech, El Kaabi, En-Nesyri—, pero también una lista larga de aportes: Ounahi, Riad, Rahimi, Saibari, El Khannous, Ben Seghir, Aguerd, Díaz, Igamane. En ocho partidos, Marruecos no dependió de un solo apellido para sostener la producción ofensiva. Eso no solo diversifica soluciones; también vuelve más difícil “planchar” al equipo con una marca específica.

Las vulnerabilidades, en este registro, no se cuentan por derrotas sino por escenarios. Marruecos recibió gol en dos encuentros: el 2:1 vs Zambia y el 2:1 vs Níger. En ambos casos, el rival encontró un descuento que pudo haber empujado el partido hacia una zona de nervios. Marruecos lo resolvió, sí, pero el patrón existe: cuando el rival logra romper el cero, el partido se vuelve más humano. Y el Mundial es eso: partidos humanos, con momentos donde el control dura menos de lo que uno desea.

Hay otra zona a vigilar: los finales. Contra Níger, el 2:1 llegó al 90+1’. Es un gol que habla bien del carácter, pero también recuerda que algunos partidos se pueden atascar y exigir un último empujón. Ese tipo de cierre, si se repite en un grupo mundialista, obliga a tener la cabeza fría y el banco preparado, porque el reloj en el Mundial pesa distinto.

El Grupo en el Mundial

El Grupo C le propone a Marruecos un arranque de altísima exposición y un cierre que, por nombre, suena a partido de oficio. El calendario marca tres estaciones: Brasil, Escocia y Haití. Tres rivales que, por identidad histórica y estilos posibles, suelen pedir lecturas distintas. Pero Marruecos llega con una ventaja: su Eliminatoria mostró que puede ganar partidos cortos y también partidos abiertos. Esa elasticidad es un capital real.

El primer partido es el que define el clima del grupo: Brasil vs Marruecos, el 13 de junio de 2026, en el MetLife Stadium, en Nueva York / Nueva Jersey. En un Mundial, el debut suele ser una frontera psicológica; aquí, además, es un examen en primera plana. Para Marruecos, el objetivo principal no es “jugar lindo”: es salir con vida competitiva, sostener el partido, y que la ansiedad no le rompa lo que mejor tiene, que es el orden.

El segundo partido cambia el foco: Escocia vs Marruecos, el 19 de junio de 2026, en el Gillette Stadium, en Boston. Después de un debut de alto voltaje, la segunda fecha suele ser donde se hace el negocio: sumar, ordenar el grupo y llegar a la tercera fecha con el tablero a favor. Marruecos, por su campaña (6 arcos en cero), parece un equipo diseñado para partidos de tensión, donde un gol puede bastar.

El cierre, el 24 de junio de 2026, es Marruecos vs Haití en Atlanta, en el Mercedes-Benz Stadium. En la última fecha de grupos, a veces el rival es menos importante que el contexto: se juega con calculadora, con urgencia o con tranquilidad. Marruecos, por su perfil de equipo que no regala goles, tiene una carta fuerte para esos escenarios: si necesita ganar, sabe ampliar; si necesita cuidar, sabe cerrar.

Tabla: Partidos de Marruecos en el Grupo C

Fecha Estadio Ciudad Rival
13 de junio de 2026 MetLife Stadium Nueva York / Nueva Jersey Brasil
19 de junio de 2026 Gillette Stadium Boston Escocia
24 de junio de 2026 Mercedes-Benz Stadium Atlanta Haití

Partido 1: Brasil vs Marruecos. Guion probable: partido de control emocional, donde Marruecos intentará que los minutos no se le escapen por aceleración. Si Marruecos logra sostener el cero en el primer tramo, el partido puede entrar en una zona donde cualquier pelota parada o transición decide. Pronóstico: gana Brasil.

Partido 2: Escocia vs Marruecos. Guion probable: duelo de detalles, con Marruecos buscando que su eficacia sea diferencial. En Eliminatorias, Marruecos mostró capacidad para marcar temprano y administrar, y también para resolver en segundos tiempos. Si el partido se vuelve trabado, Marruecos suele sentirse cómodo porque no se desordena. Pronóstico: empate.

Partido 3: Marruecos vs Haití. Guion probable: partido para imponer condiciones desde el inicio, con la obligación de evitar que el encuentro se convierta en ansiedad. Si Marruecos encuentra el primer gol, su campaña sugiere que puede administrar sin conceder demasiado. Pronóstico: gana Marruecos.

Claves de clasificación en el Grupo C

  • Sostener el arco en cero en al menos dos partidos: la campaña de Eliminatorias mostró que es una fortaleza repetible.
  • Convertir primero: Marruecos golpeó temprano en varios encuentros y eso le cambió el paisaje del partido.
  • No transformar ventajas cortas en finales nerviosos: el Mundial castiga los partidos que se “dejan vivos”.
  • Llegar con posibilidades a la tercera fecha: Marruecos demostró que en cierres apretados también encuentra un gol, como ante Níger.

Opinión editorial

Marruecos llega al Mundial con una Eliminatoria que no admite lecturas tibias: pleno de victorias, 22 goles a favor y un arco que apenas se abrió dos veces. Es un equipo que transmite una idea sencilla y poderosa: si el rival no te lastima, el partido se vuelve una cuestión de tiempo. Y cuando un equipo juega con esa paciencia, el Mundial deja de ser una excursión y pasa a ser una oportunidad.

El riesgo, justamente, está escondido dentro de lo que parece virtud. Porque la perfección en Eliminatorias puede construir una sensación de invulnerabilidad que el Mundial no respeta. El grupo propone un estreno donde el margen emocional es mínimo, y ahí la palabra clave no es “hazaña”: es “orden”. Si Marruecos mantiene su estructura, compite; si se sale de su libreto por querer resolver demasiado rápido, el partido se le puede ir como arena entre los dedos.

El cierre de esta historia, si quiere tener capítulos largos, pasa por una advertencia concreta que ya apareció en el camino: el 21 de marzo de 2025, ante Níger, Marruecos necesitó un gol al 90+1’ para asegurar el 2:1. Ese partido enseña que, incluso dominando, a veces hay noches que se traban. En un Mundial, esas noches llegan sin pedir permiso. Marruecos tiene herramientas para destrabarlas, sí, pero el secreto es no desesperarse cuando el gol tarda: seguir jugando el partido que lo trajo hasta acá, el de la paciencia, la presión y el golpe justo.