Egipto - Grupo G

Egipto, el hierro y la seda en una misma eliminatoria

🇪🇬🔥 Egipto, el hierro y la seda en una misma eliminatoria

De un 6-0 para abrir el camino a una muralla de dos goles en contra: Egipto llega con números de candidato y un libreto tan práctico como afilado.

Introducción

El arranque tuvo algo de declaración de principios: estadio grande, noche con aire de trámite que se vuelve exhibición y un nombre propio que se repite como estampita. El 16 de noviembre de 2023, Egipto le hizo seis a Yibuti en El Cairo y dejó una idea simple flotando en el ambiente: en esta ruta, el margen no iba a ser un problema. Iba a ser una herramienta.

Pero lo más interesante de esta historia no es el volumen del primer capítulo, sino el tono de los que siguieron. Porque si aquel 6:0 fue un golpe de efecto, el resto de la eliminatoria fue una construcción paciente, de equipo que sabe dónde está parado: gana, administra, vuelve a ganar. Y cuando no gana, no se cae: se sostiene.

Los Faraones cerraron su grupo con una campaña que, puesta en fila, suena casi demasiado redonda: 1.º con 26 puntos en 10 partidos, invictos, con 20 goles a favor y apenas 2 en contra, para una diferencia de +18. Ocho triunfos, dos empates, cero derrotas. En números, una superioridad nítida; en la lectura fina, una regularidad que suele ser más valiosa que cualquier goleada.

Hay momentos bisagra que explican una clasificación incluso cuando la tabla ya lo grita. Uno fue ese 19 de noviembre de 2023 en Paynesville: Sierra Leona 0:2 Egipto, doblete de Trézéguet. Ganar fuera en la segunda jornada ordena la cabeza del grupo, achica la ansiedad y empuja a los demás a correr desde atrás. Otro, el 10 de junio de 2024 en Bisáu: Guinea-Bisáu 1:1 Egipto, con gol de Salah al 70'. En una visita incómoda, no perder es una forma de ganar. El tercero llegó hacia el final, el 9 de septiembre de 2025 en Uagadugú: Burkina Faso 0:0 Egipto. No fue una postal para enmarcar, pero sí un resultado de equipo que entiende el torneo: si el perseguidor no te descuenta, la clasificación ya huele a destino.

Y en medio, los detalles que construyen relato: dos penales convertidos en un mismo partido (Egipto 2:0 Etiopía, 5 de septiembre de 2025), la insistencia de Trézéguet en los arranques (dos goles antes de los 10 minutos ante Burkina Faso el 6 de junio de 2024), y esa rareza moderna que distingue a los grandes procesos: Egipto casi no concede. Dos goles recibidos en diez fechas no es una cifra: es un estilo.

El camino por Eliminatorias

La clasificación africana al Mundial 2026 se jugó en dos rondas. La primera fue una fase de grupos con ida y vuelta: los ganadores de cada grupo obtuvieron el boleto directo al Mundial. La segunda, para el “premio consuelo” con ambición, fue un play-off entre los mejores segundos: de ahí sale un representante que va a un torneo intercontinental de repechaje. En el caso de Egipto, esa letra chica no llegó a importarle: ganó su grupo y evitó la ruta larga.

En el Grupo A, la tabla ordena el relato con una claridad que no suele regalar África, siempre tan caprichosa con viajes, climas y contextos. Egipto terminó primero con 26 puntos; detrás, Burkina Faso con 21. La distancia final fue de cinco unidades, pero el dato que separa campañas es otro: Egipto no perdió nunca. Burkina sí cayó una vez. Y en el promedio de control, Egipto firmó algo que no se discute: 2 goles recibidos contra 8 del segundo. Una diferencia de seis tantos encajados que, en una eliminatoria de marcadores cortos, equivale a varios puntos invisibles.

También hay un contraste útil para entender cómo ganó cada uno lo suyo. Burkina Faso marcó 23 goles; Egipto, 20. Es decir: el perseguidor produjo más en ataque, pero Egipto administró mejor el equilibrio. En estos formatos, la defensa no es un departamento: es una moneda dura. Y Egipto la guardó en la caja fuerte.

La campaña egipcia, vista como secuencia, parece construida en tres actos. El primero fue el despegue: 6:0 a Yibuti en casa y 0:2 en Sierra Leona. Seis puntos, ocho goles a favor, cero en contra. El segundo acto tuvo la primera prueba competitiva: 2:1 a Burkina Faso en El Cairo y 1:1 en Guinea-Bisáu. No fue perfecto, pero sí consistente: cuatro puntos de seis cuando el grupo todavía podía volverse espeso. El tercer acto fue de cierre sin dramatismo: doble triunfo en marzo de 2025, dos partidos sin recibir en septiembre de 2025 y la última recta con 3 puntos en Yibuti y 1-0 ante Guinea-Bisáu en casa. Si hay una palabra que ordena todo, es “control”.

Un detalle que explica por qué el control se volvió hábito: Egipto ganó muchos partidos por un gol, o en marcadores con margen mínimo. Eso no es azar cuando se repite: es un equipo que sabe moverse con ventaja corta, que entiende cuándo acelerar y cuándo esconder el partido en la heladera. Y cuando tocó abrir la canilla, la abrió: 6:0 y 3:0 en los duelos con Yibuti, por ejemplo. No fue una campaña monótona: fue una campaña con distintas velocidades.

La localía también cuenta su propia historia. En El Cairo, Egipto fue casi quirúrgico: le hizo 12 goles a sus rivales en cinco partidos como local (Yibuti 6, Burkina Faso 2, Sierra Leona 1, Etiopía 2, Guinea-Bisáu 1) y recibió apenas 1 (el de Burkina Faso). Es decir: promedio de 2,4 goles a favor por partido en casa y 0,2 en contra. Afuera, en cambio, el plan fue más contenido pero igual de eficaz: 8 goles a favor en cinco partidos y 1 en contra, con un empate 0:0 clave ante Burkina Faso y otro 1:1 en Guinea-Bisáu. No se trató de “dos Egiptos”, sino de un mismo Egipto ajustando el volumen según el escenario.

La lectura de la tabla también permite ver el corte en el grupo: del tercero hacia abajo, la pelea fue por dignidad y puntos sueltos. Sierra Leona terminó con 15; Guinea-Bisáu, 10; Etiopía, 9; Yibuti, 1. Egipto no sólo fue primero: fue el equipo que convirtió el grupo en una autopista con peajes previsibles.

Tabla 1: Partidos de Egipto en Eliminatorias CAF al Mundial 2026

Fecha Grupo Jornada Rival Condición Resultado Goleadores Sede
16 de noviembre de 2023 A 1 Yibuti Local 6:0 Salah (17', 22' pen., 48', 69'), Mohamed (73'), Trézéguet (89') Estadio Internacional, El Cairo
19 de noviembre de 2023 A 2 Sierra Leona Visitante 0:2 Trézéguet (18', 62') Complejo Deportivo Samuel Kanyon Doe, Paynesville (Liberia)
6 de junio de 2024 A 3 Burkina Faso Local 2:1 Trézéguet (3', 7'); L. Traoré (56') Estadio Internacional, El Cairo
10 de junio de 2024 A 4 Guinea-Bisáu Visitante 1:1 Mama Baldé (42'); Salah (70') Estadio 24 de Septiembre, Bisáu
21 de marzo de 2025 A 5 Etiopía Visitante 0:2 Salah (31'), Zizo (40') Estadio Larbi Zaouli, Casablanca (Marruecos)
25 de marzo de 2025 A 6 Sierra Leona Local 1:0 Zizo (45+2') Estadio Internacional, El Cairo
5 de septiembre de 2025 A 7 Etiopía Local 2:0 Salah (41' pen.), Marmoush (45+2' pen.) Estadio Internacional, El Cairo
9 de septiembre de 2025 A 8 Burkina Faso Visitante 0:0 Estadio 4 de Agosto, Uagadugú
8 de octubre de 2025 A 9 Yibuti Visitante 0:3 Adel (8'), Salah (14', 84') Estadio Larbi Zaouli, Casablanca (Marruecos)
12 de octubre de 2025 A 10 Guinea-Bisáu Local 1:0 Hamdy (10') Estadio Internacional, El Cairo

Tabla 2: Tabla de posiciones Grupo A

Pos. Equipo Pts. PJ G E P GF GC Dif.
1 Egipto 26 10 8 2 0 20 2 +18
2 Burkina Faso 21 10 6 3 1 23 8 +15
3 Sierra Leona 15 10 4 3 3 12 10 +2
4 Guinea-Bisáu 10 10 2 4 4 8 10 −2
5 Etiopía 9 10 2 3 5 9 14 −5
6 Yibuti 1 10 0 1 9 5 33 −28

Más allá del primer puesto, hay números que funcionan como radiografía de rendimiento:

  • Promedio de gol a favor: 20 goles en 10 partidos, 2,0 por juego. Alto sin ser desbordado, consistente sin depender de una sola noche.
  • Promedio de gol en contra: 2 goles en 10 partidos, 0,2 por juego. Aquí está la llave maestra.
  • Partidos con arco en cero: 8 de 10. Sólo recibió ante Burkina Faso (2:1) y Guinea-Bisáu (1:1).
  • Partidos de margen mínimo: tres victorias por 1-0 (Sierra Leona el 25 de marzo de 2025; Guinea-Bisáu el 12 de octubre de 2025) y una victoria 2:1 ante Burkina Faso. A ese paquete se suman dos empates cortos (1:1 y 0:0). Egipto jugó cómodo en el filo.

Y hay un apunte que, para un analista de rendimiento, vale oro: la secuencia de resultados no tiene picos de crisis. Los empates no fueron el inicio de una caída; fueron un punto y aparte. Tras el 1:1 en Guinea-Bisáu (10 de junio de 2024), Egipto encadenó seis partidos sin recibir goles. Seis. En África, con todo lo que implica, esa es una señal de estructura.

Cómo juega

Egipto deja pistas claras en los marcadores: es un equipo que prioriza el orden y la eficiencia. No necesita convertir tres para sentirse seguro, porque casi nunca se expone a recibir uno. En diez partidos, sólo dos veces le hicieron gol. La consecuencia es obvia: con un 1-0, Egipto vive. Con un 2-0, respira. Con un 2-1, compite igual. Y con un 0-0 fuera, suma sin comprometer el plan.

La primera pista es la gestión del inicio de partido. El 6 de junio de 2024, Trézéguet marcó al 3' y al 7' contra Burkina Faso: dos golpes tempranos que cambian el mapa emocional de un rival. El 12 de octubre de 2025, Hamdy anotó al 10' ante Guinea-Bisáu: otro partido que se vuelve manejable desde el arranque. Y el 8 de octubre de 2025, Adel al 8' y Salah al 14' contra Yibuti: ventaja rápida, partido roto. No es casualidad que Egipto sea mejor cuando logra el primer impacto temprano: se ordena el resto.

La segunda pista es el tipo de victoria que repite: triunfos de control. El 25 de marzo de 2025 fue 1:0 a Sierra Leona con gol de Zizo en tiempo añadido del primer tiempo (45+2'): un gol que corta el partido antes del descanso y lo deja en manos del equipo que mejor administra. El 12 de octubre de 2025, 1:0 a Guinea-Bisáu: otra vez, poco margen, mucha gestión. Estos resultados suelen tener un costo: cualquiera puede empatar con una pelota parada mal defendida. Egipto, sin embargo, casi nunca se dejó morder.

La tercera pista es el perfil de visitante. Egipto ganó tres de cinco fuera (0:2 a Sierra Leona, 0:2 a Etiopía, 0:3 a Yibuti) y empató dos (1:1 con Guinea-Bisáu y 0:0 con Burkina Faso). Recibió un solo gol en todas esas salidas. Ese es el dato más contundente para definir identidad: Egipto viaja con un libreto que no se deshilacha. Aun cuando el contexto obliga a estadio prestado (Etiopía en Casablanca) o a plazas incómodas, el equipo responde con el mismo patrón: no conceder.

La cuarta pista es el reparto del gol, que revela dependencia y, al mismo tiempo, una red de apoyo. Salah aparece en partidos grandes y chicos: anotó cuatro ante Yibuti en el 6:0, marcó en el 1:1 con Guinea-Bisáu, hizo uno ante Etiopía de visitante, convirtió dos en el 3:0 a Yibuti y también un penal en el 2:0 con Etiopía. Es decir: está en la foto cuando hace falta abrir el juego, sostenerlo o liquidarlo. Pero no está solo. Trézéguet fue decisivo en el inicio del camino (doblete en Sierra Leona, doblete ante Burkina Faso, gol en el 6:0), Zizo firmó una ventana completa con goles en dos jornadas seguidas (Etiopía y Sierra Leona en marzo de 2025) y Marmoush aportó desde el punto penal. Egipto no es un equipo de un solo goleador; es un equipo con un faro y varios brazos.

En cuanto a vulnerabilidades, los números sugieren dónde puede dolerle el partido. No por lo que pierde —no perdió— sino por lo que le cuesta destrabar. En Guinea-Bisáu, por ejemplo, el gol llegó al 70'. En Burkina Faso, el 0:0 mostró que cuando el rival consigue que el partido se juegue lejos de las áreas, Egipto puede entrar en zona de paciencia excesiva. Y cuando recibió, fue en dos tipos de escenario: un partido abierto donde ya había ventaja (2:1 a Burkina Faso) y un partido donde tuvo que remar para no irse con manos vacías (1:1 con Guinea-Bisáu). La lección es simple: si Egipto concede el primer golpe o si el rival logra sostener el 0 largo, el margen para el error se estrecha.

También hay otra lectura numérica: Burkina Faso hizo más goles en el grupo (23 contra 20), pero Egipto fue el que menos recibió (2 contra 8). Eso sugiere que Egipto no se construye desde la exuberancia ofensiva, sino desde una base defensiva que permite atacar sin apuro. Es un fútbol más de metrónomo que de fuegos artificiales. Y a nivel selecciones, ese tipo de equipos suele viajar bien.

El Grupo en el Mundial

El Mundial propone otro paisaje: estadios gigantes, rivales de otras culturas futboleras y un calendario corto donde cada detalle es un filo. Egipto quedó en el Grupo G y sus tres partidos ya tienen forma y dirección, con dos sedes repetidas que también cuentan: Seattle y Vancouver. No es menor: repetir estadio puede traer ventajas logísticas, rutinas de entrenamiento más estables y menos desgaste de viaje.

El debut, el 15 de junio de 2026, es una puerta grande: Bélgica vs Egipto en el Lumen Field, Seattle. Después, el 21 de junio de 2026, Nueva Zelanda vs Egipto en el Estadio BC Place, Vancouver. Y el cierre, el 26 de junio de 2026, Egipto vs Irán nuevamente en el Lumen Field, Seattle. Tres partidos, dos ciudades, dos canchas: un mini torneo con geografía acotada.

Hay un primer punto de análisis que no necesita adivinar nada del rival: el orden del fixture. Egipto arranca con un partido exigente por nombre y peso histórico del oponente, sigue con un duelo donde la obligación será sostener el plan y termina ante Irán en un cierre que puede ser bisagra. En grupos así, el tercer partido suele convertirse en tablero de ajedrez: si llegás con vida, te pedirá cálculo; si llegás necesitado, te pedirá valentía. Egipto, por su recorrido eliminatorio, parece más preparado para lo primero que para lo segundo.

La segunda clave es el tipo de partido que Egipto viene practicando. En eliminatorias, jugó mucho con marcadores cortos y arco propio protegido: 1:0, 2:0, 2:1, 0:0, 1:1. Esa caja de herramientas sirve especialmente en un grupo donde cada punto pesa. Egipto no necesita que el partido se convierta en ida y vuelta; de hecho, sus mejores números nacen cuando el partido se mantiene en una franja controlable.

La tercera clave es psicológica y tiene que ver con el gol en contra. Egipto prácticamente no convivió con ir perdiendo en la eliminatoria. En el Mundial, la primera vez que reciba un golpe temprano —si sucede— la prueba será mental: ¿puede sostener el orden sin acelerarse? Los antecedentes que sí ayudan están en el 1:1 con Guinea-Bisáu: ahí, el equipo tuvo que buscar el empate y lo encontró al 70' con Salah. No es una muestra enorme, pero es una muestra válida: cuando el partido se complica, no se rompe.

La cuarta clave es el cierre en Seattle ante Irán. No es un detalle menor que Egipto cierre en el mismo estadio donde debutó: si el primer partido deja sensaciones tácticas claras, el tercero puede “recuperar” esas referencias de espacio. Y si la tabla del grupo llega apretada —lo normal en un Mundial—, Egipto tiene algo que muchos no: una identidad defensiva que no depende de una noche. Se repite.

Tabla: Partidos de Egipto en el Grupo G

Fecha Estadio Ciudad Rival
15 de junio de 2026 Lumen Field Seattle Bélgica
21 de junio de 2026 Estadio BC Place Vancouver Nueva Zelanda
26 de junio de 2026 Lumen Field Seattle Irán

Partido por partido, con guion probable y pronóstico prudente:

  1. 15 de junio de 2026: Bélgica vs Egipto Guion probable: partido de entradas con freno de mano. Egipto intentará que el debut no se le vuelva una carrera larga; buscará que el partido sea de tramos, con pausas, y que el marcador no se le escape temprano. Su eliminatoria mostró que, cuando sostiene el arco en cero, crece con el paso de los minutos. Pronóstico: gana Bélgica.

  2. 21 de junio de 2026: Nueva Zelanda vs Egipto Guion probable: partido para imponer condiciones desde el orden. Aquí Egipto puede sentirse más cómodo con su libreto: ser serio, elegir cuándo acelerar y no regalar el inicio. Si logra adelantarse, sus números indican que tiene capacidad para cerrar sin sobresaltos: ocho vallas invictas en diez partidos es una carta fuerte. Pronóstico: gana Egipto.

  3. 26 de junio de 2026: Egipto vs Irán Guion probable: un cierre que puede ser de calculadora o de urgencia según cómo llegue la tabla. Por estilo de resultados, Egipto parece diseñado para partidos de tensión: 1:0, 2:0, 0:0. Si el grupo se define por detalles, su fortaleza defensiva puede ser diferencial; si se define por necesidad de remontar, el desafío será encontrar gol sin desordenarse. Pronóstico: empate.

Claves para pensar la clasificación de Egipto

  • Proteger el primer tiempo: sus mejores noches nacen de empezar ganando o, al menos, no quedar en desventaja.
  • No regalar el 0 largo: cuando el partido se plancha, Egipto a veces depende de una aparición puntual para destrabar.
  • Llegar vivo al tercer partido: su perfil de equipo de control lo hace más peligroso cuando juega con el marcador y con el reloj.
  • Mantener la valla invicta como hábito: 8 arcos en cero en eliminatorias es una cultura competitiva, no un accidente.

Opinión editorial

Egipto llega con una promesa simple y, por eso mismo, poderosa: no se desarma. En una eliminatoria africana donde muchas selecciones alternan noches brillantes con tardes raras, los Faraones eligieron otro camino: repetir lo que funciona. Dos goles recibidos en diez partidos no es un “dato curioso”, es una identidad. Y en un Mundial, donde el margen de error se achica hasta volverse un susurro, esa identidad suele valer más que cualquier racha goleadora.

El riesgo, claro, está en el reverso de esa moneda. Un equipo que concede tan poco también se acostumbra a vivir en el 1-0, en el 2-0, en el partido que se gana por oficio. ¿Qué pasa cuando el guion se rompe? El antecedente que más enseña no es la goleada a Yibuti: es el 10 de junio de 2024 en Bisáu, Guinea-Bisáu 1:1 Egipto, cuando Salah tuvo que aparecer al 70' para rescatar un punto. Ese día quedó escrito el aviso: si el rival te obliga a remar, necesitás claridad sin apuro, y carácter sin desorden.

El cierre de la eliminatoria, con el 12 de octubre de 2025 ante Guinea-Bisáu (1:0, gol al 10'), deja otra enseñanza para el Mundial: cuando Egipto pega temprano, el partido suele caer de su lado como una persiana. Y por eso el desafío más concreto en el Grupo G es casi táctico sin decir táctica: encontrar el primer golpe sin perder el orden. Si lo logra, su fútbol de control puede convertirse en un idioma universal. Si no, el torneo lo va a empujar a hablar más rápido de lo que le gusta.

Egipto no llega a improvisar: llega con una pared bien construida y con delanteros que saben cuándo convertir la pared en puerta. Y en un Mundial, a veces la épica no está en el show: está en sostener el plan cuando el estadio pide otra cosa.