Brasil - Grupo C

Brasil 🌎 La larga clasificación que forjó una ventaja más definida

Brasil 🇧🇷🔥🌎 La larga clasificación que forjó una ventaja más definida

Una clasificación con dientes apretados y un grupo mundialista para marcar territorio desde el primer día

Introducción

La historia de Brasil en estas Eliminatorias no se cuenta con una sola palabra. No es la postal de paseo triunfal que a veces se le exige por apellido, ni tampoco un drama continuo. Es, más bien, una ruta con curvas: arrancó con el viento a favor, se metió en un tramo de turbulencia que dejó cicatrices, y terminó cruzando la línea de llegada con el oficio suficiente como para no caer en la trampa del pánico.

Todo empezó con un golpe de autoridad que sonó a “acá estamos”: 8 de septiembre de 2023, 5:1 a Bolivia en Belém. No fue solo un resultado grande; fue una noche de abundancia ofensiva y de nombres propios en el área, con Rodrygo por duplicado y Neymar cerrando la cuenta como quien firma un contrato con el público. Esa misma semana, el equipo mostró otra cara, más austera y competitiva: 12 de septiembre de 2023, 0:1 en Lima ante Perú, con un gol de Marquinhos al 90'. Brasil también supo ganar partidos de bolsillo, de esos que en Eliminatorias se pagan al contado.

El tercer acto de esa primera mini-saga ya avisaba que no todo iba a ser recto: 12 de octubre de 2023, 1:1 con Venezuela en Cuiabá, empate que dolió por cómo se escapó tarde. Y lo que vino después fue el tramo más espeso del camino: 17 de octubre de 2023, derrota 2:0 ante Uruguay en Montevideo; 16 de noviembre de 2023, caída 2:1 en Barranquilla contra Colombia tras ir ganando; y 21 de noviembre de 2023, 0:1 con Argentina en el Maracaná. En tres partidos, Brasil pasó de la sensación de control a la sensación de fragilidad. Y esa sensación no es un detalle: en selecciones, cuando el calendario te da semanas para rumiar, los golpes se quedan en la cabeza.

Con todo, el cierre de la Eliminatoria dejó una lectura más estable y concreta. Brasil terminó 5º con 28 puntos en 18 partidos, con 8 victorias, 4 empates y 6 derrotas. Marcó 24 goles y recibió 17, para una diferencia de gol de +7. En números, no es una campaña exuberante para su estándar; en contexto sudamericano, sí es una campaña suficiente, con tramos de recuperación y señales de vida en partidos clave.

Hay momentos bisagra que explican esta clasificación como una novela corta. El 14 de noviembre de 2024, el 1:1 con Venezuela en Maturín mostró que, cuando el rival se planta y el partido se ensucia, Brasil puede quedarse sin margen. El 20 de marzo de 2025, el 2:1 ante Colombia en Brasilia, con gol de Vinícius Júnior al 90+9', fue otra cosa: un triunfo con pulso, de los que recalibran un grupo. Y el 25 de marzo de 2025, el 4:1 en Buenos Aires contra Argentina fue un cachetazo que no se tapa con estadísticas: hay derrotas que te cambian la conversación interna, incluso cuando la tabla no se rompe.

El cuadro final es el de una selección que llegó al Mundial con el boleto en la mano, pero también con una lista de tareas marcada en rojo: sostener resultados en visitas difíciles, afinar la eficiencia cuando el partido se cierra y volver a sentirse cómoda en los momentos de alta presión. Y, como si el calendario quisiera probar el pulso desde el arranque, el Mundial le dejó un grupo donde la obligación no es solo ganar: es imponer una identidad desde el primer partido.

El camino por Eliminatorias

En CONMEBOL, el camino siempre es una prueba de resistencia: viajes largos, estadios que te empujan, rivales que se conocen de memoria y una tabla donde los detalles suelen pesar más que las etiquetas. Brasil transitó las 18 jornadas con una dinámica particular: alternó goleadas en casa, victorias mínimas, empates con sabor a poco y derrotas que, por contexto, retumbaron más de lo habitual.

La lectura de la tabla final es clara y, a la vez, incómoda para un equipo de su peso histórico. Brasil terminó 5º con 28 puntos, empatado en puntos con Colombia, Uruguay y Paraguay (todos con 28), pero por debajo de Argentina (38) y Ecuador (29). En ese pelotón, Brasil fue el que más ganó de los cuatro con 28 (8 victorias), pero también el que más perdió (6 derrotas). Ese dato es una radiografía: cuando Brasil impuso condiciones, sumó de a tres; cuando no logró sostener su plan, se fue con las manos vacías más veces de lo que suele tolerar.

En goles, Brasil anotó 24 y recibió 17. No es un equipo al que le falte gol en términos absolutos, pero sí uno al que le entraron más de lo que su nombre sugiere. La diferencia de +7 lo coloca en una zona “correcta”, aunque lejos de los extremos: Argentina, por ejemplo, cerró con +21. Es decir: Brasil clasificó, pero no arrasó; construyó, pero no dominó la Eliminatoria de punta a punta.

El recorrido por partidos explica mejor que cualquier resumen la montaña rusa. El arranque fue ideal: 5:1 a Bolivia y 0:1 a Perú. Después, los empates con Venezuela (1:1) aparecieron como advertencia temprana: Brasil tuvo ventaja, pero no cerró. Y las derrotas seguidas ante Uruguay, Colombia y Argentina armaron una secuencia rara para su biografía reciente: tres golpes que dejaron la Eliminatoria con aroma a reconstrucción más que a paseo.

El segundo tramo fue el del reencuentro parcial con el oficio. Brasil le ganó 1:0 a Ecuador en Curitiba el 6 de septiembre de 2024, partido de margen mínimo y control emocional. Pero cuatro días después cayó 1:0 en Asunción contra Paraguay, y ahí quedó expuesto otro patrón: en visita, cuando el partido se vuelve físico y de ritmo cortado, Brasil puede quedar a merced de un detalle. Aun así, mostró capacidad de respuesta: el 10 de octubre de 2024 le ganó 1:2 a Chile en Santiago tras empezar perdiendo a los 2', y el 15 de octubre de 2024 firmó un 4:0 ante Perú en Brasilia con dos penales convertidos por Raphinha, y un cierre que pareció escrito desde el banco: Andreas Pereira y Luiz Henrique para terminar de abrir el partido.

La parte final mezcló luces y sombras con un guion muy brasileño: partidos que se ganan por calidad individual, empates que dejan preguntas y una caída final que suena a alarma específica. El 20 de marzo de 2025, el 2:1 a Colombia con gol al 90+9' fue un triunfo de carácter. Cinco días después, el 4:1 contra Argentina en Buenos Aires fue una derrota dura, con el partido roto temprano (goles al 4' y al 12') y sin red emocional. En junio de 2025, el 0:0 con Ecuador en Guayaquil fue un empate que habla de control defensivo, pero también de falta de filo. Y el cierre dejó dos postales contrapuestas: 3:0 a Chile en el Maracaná el 4 de septiembre de 2025, y 1:0 en contra en El Alto ante Bolivia el 9 de septiembre de 2025, con un penal en 45+4'. Ganar fácil en casa y sufrir fuera: una frase que, para Brasil, no debería sonar tan familiar.

A nivel segmentación numérica, la campaña muestra contrastes. Hubo victorias amplias en casa como el 5:1 a Bolivia y el 4:0 a Perú, pero también varios partidos resueltos por un solo gol: 0:1 ante Perú, 1:0 a Ecuador, 1:0 a Paraguay. Ese conjunto revela una doble cara: Brasil puede desatarse si encuentra espacios y ritmo, pero cuando el rival lo obliga a jugar a la cuenta, el margen se achica y el partido se define por detalles puntuales.

También hubo empates que explican dificultades de cierre: 1:1 con Venezuela dos veces (en casa y fuera) y 1:1 con Uruguay en Salvador. En esos encuentros, Brasil no logró convertir superioridad parcial en ventaja definitiva. Y en derrotas, el patrón es aún más claro: perdió por 1:0 con Argentina en Río, por 1:0 con Paraguay en Asunción y por 1:0 con Bolivia en El Alto; o sea, en varios tropiezos el equipo se fue sin marcar. Cuando Brasil no hace gol, le cuesta mucho rescatar puntos: esa es una conclusión simple, pero importante, porque en un Mundial los partidos que se traban suelen definirse por una sola jugada.

Tabla 1: Partidos de Brasil en Eliminatorias CONMEBOL

Fecha Jornada Rival Condición Resultado Goleadores Sede
8 de septiembre de 2023 1 Bolivia Local 5:1 Rodrygo 24', 53', Raphinha 47', Neymar 61', 90+3'; Ábrego 78' Estadio Mangueirão, Belém
12 de septiembre de 2023 2 Perú Visitante 0:1 Marquinhos 90' Estadio Nacional, Lima
12 de octubre de 2023 3 Venezuela Local 1:1 Gabriel 50'; Bello 85' Arena Pantanal, Cuiabá
17 de octubre de 2023 4 Uruguay Visitante 2:0 Núñez 42', N. de la Cruz 77' Estadio Centenario, Montevideo
16 de noviembre de 2023 5 Colombia Visitante 2:1 Martinelli 4'; Díaz 75', 79' Estadio Metropolitano, Barranquilla
21 de noviembre de 2023 6 Argentina Local 0:1 Otamendi 63' Estadio Maracaná, Río de Janeiro
6 de septiembre de 2024 7 Ecuador Local 1:0 Rodrygo 30' Estadio Couto Pereira, Curitiba
10 de septiembre de 2024 8 Paraguay Visitante 1:0 D. Gómez 20' Estadio Defensores del Chaco, Asunción
10 de octubre de 2024 9 Chile Visitante 1:2 Vargas 2'; Igor Jesus 45+1', Luiz Henrique 89' Estadio Nacional, Santiago
15 de octubre de 2024 10 Perú Local 4:0 Raphinha 38' (pen.), 54' (pen.), Andreas Pereira 71', Luiz Henrique 74' Estadio Mané Garrincha, Brasilia
14 de noviembre de 2024 11 Venezuela Visitante 1:1 Raphinha 43'; Segovia 46' Estadio Monumental, Maturín
19 de noviembre de 2024 12 Uruguay Local 1:1 Gerson 62'; Valverde 55' Arena Fonte Nova, Salvador
20 de marzo de 2025 13 Colombia Local 2:1 Raphinha 6' (pen.), Vinícius Júnior 90+9'; Díaz 41' Estadio Mané Garrincha, Brasilia
25 de marzo de 2025 14 Argentina Visitante 4:1 Matheus Cunha 26'; Álvarez 4', Fernández 12', Mac Allister 37', Simeone 71' Estadio Monumental, Buenos Aires
5 de junio de 2025 15 Ecuador Visitante 0:0 Estadio Monumental, Guayaquil
10 de junio de 2025 16 Paraguay Local 1:0 Vinícius Júnior 44' Neo Química Arena, São Paulo
4 de septiembre de 2025 17 Chile Local 3:0 Estêvão 38', Lucas Paquetá 72', Bruno Guimarães 76' Estadio Maracaná, Río de Janeiro
9 de septiembre de 2025 18 Bolivia Visitante 1:0 Terceros 45+4' (pen.) Estadio Municipal, El Alto

En esta tabla hay una lectura de rendimiento que no necesita adornos: Brasil hizo del local un piso competitivo alto (goleó, ganó, sostuvo), y en la ruta dejó puntos y goles. El 0:0 en Guayaquil es una excepción que puede leerse en positivo por la valla, pero en el resto de visitas el equipo alternó triunfos de cierre agónico (Lima) con derrotas secas (Montevideo, Barranquilla, Asunción, Buenos Aires, El Alto).

Tabla de posiciones

Pos. Selección Pts. PJ PG PE PP GF GC Dif.
1 Argentina 38 18 12 2 4 31 10 21
2 Ecuador 29 18 8 8 2 14 5 9
3 Colombia 28 18 7 7 4 28 18 10
4 Uruguay 28 18 7 7 4 22 12 10
5 Brasil 28 18 8 4 6 24 17 7
6 Paraguay 28 18 7 7 4 14 10 4
7 Bolivia 20 18 6 2 10 17 35 -18
8 Venezuela 18 18 4 6 8 18 28 -10
9 Perú 12 18 2 6 10 6 21 -15
10 Chile 11 18 2 5 11 9 27 -18

El dato central está en el empate múltiple de los 28 puntos. Brasil fue 5º por diferencia de gol y por la combinación de criterios del torneo reflejada en el orden final. En ese bloque, Colombia y Uruguay terminaron con +10; Brasil, con +7; Paraguay, con +4. Son matices que, en Eliminatorias sudamericanas, suelen ser el resumen más honesto: no alcanza con ganar, hay que saber cómo se gana y cómo se pierde.

Cómo juega

Brasil dejó una huella estadística que permite inferir su identidad sin inventar pizarras. El equipo alternó partidos de control con partidos de ida y vuelta, y esa dualidad aparece en los marcadores: puede pasar de un 5:1 a un 0:0 sin que parezca un deporte distinto. En la Eliminatoria, hizo 24 goles en 18 partidos (promedio 1,33 por juego) y recibió 17 (0,94). No son números de selección que vive en su área, pero tampoco de selección que aplasta en cada fecha. Brasil fue competitivo, no dominante.

Cuando encontró ventajas tempranas, mostró capacidad de convertir el partido en una autopista. El 5:1 a Bolivia es la máxima expresión: cinco goles, dos de Rodrygo y dos de Neymar, con un rival que se fue achicando con el correr de los minutos. El 4:0 a Perú también habla de esa versión: dos penales, sí, pero también continuidad para seguir atacando y sentenciar con goles de segunda línea o desde la rotación. Y el 3:0 a Chile, ya sobre el cierre del calendario, deja una conclusión de rendimiento: cuando Brasil toma el control del marcador, sostiene el ritmo hasta el final.

El problema aparece cuando el partido se convierte en una negociación cerrada. Brasil ganó varios encuentros así (0:1 a Perú, 1:0 a Ecuador, 1:0 a Paraguay), lo cual es una virtud: supo competir en el margen mínimo. Pero también perdió demasiados partidos por el mismo filo: 0:1 con Argentina en Río, 1:0 en contra con Paraguay en Asunción, 1:0 en contra con Bolivia en El Alto. Es decir, en el “fútbol de un gol”, Brasil no tuvo continuidad: a veces resolvió; a veces, pagó.

En los empates hay un patrón que pesa: 1:1 repetido frente a Venezuela (en casa y fuera) y 1:1 ante Uruguay en casa. En esos tres partidos, Brasil recibió goles y no logró ampliar su ventaja o defenderla con suficiencia. El 1:1 en Cuiabá es especialmente ilustrativo: Brasil marcó al 50' y recibió al 85'. Ese tipo de finales suele hablar menos de talento y más de concentración, manejo de tiempos y capacidad para bajar la persiana cuando el rival empuja.

El reparto del gol, con los datos disponibles, muestra diversidad y también dependencia de momentos. Rodrygo aparece en partidos bisagra (Bolivia, Ecuador), Raphinha suma goles de penal y en juego (Bolivia, Perú, Venezuela, Colombia), Vinícius Júnior firma goles decisivos (Colombia al 90+9', Paraguay al 44'), y aparecen aportes desde mediocampo o segunda línea como Gerson, Lucas Paquetá y Bruno Guimarães. No es un equipo de un solo anotador, pero sí un equipo que necesita que sus figuras conviertan en partidos grandes: cuando eso no ocurre, la película se complica.

La vulnerabilidad más visible, por resultados, es el tramo de derrotas con pocos goles a favor. Brasil perdió 2:0 con Uruguay, 2:1 con Colombia, 0:1 con Argentina, 1:0 con Paraguay, 4:1 con Argentina, y 1:0 con Bolivia. En varias de esas caídas, la respuesta ofensiva fue limitada o tardía. Incluso en el 4:1 de Buenos Aires, el gol brasileño llegó al 26', cuando el partido ya estaba inclinado por dos golpes tempraneros. En el Mundial, esa clase de inicio es veneno: te obliga a jugar con ansiedad el resto del encuentro.

Lo positivo, aun en una Eliminatoria irregular, es que Brasil dejó señales de resiliencia: ganó en Lima con un gol al 90', le ganó a Chile en Santiago tras empezar 1:0 abajo a los 2', y le ganó a Colombia con un gol al 90+9'. Esos tres ejemplos describen una selección que, cuando no está cómoda, no se resigna. El desafío es que esa resiliencia no sea el plan A, sino el plan de emergencia.

El Grupo en el Mundial

El Mundial le asignó a Brasil el Grupo C, con un calendario que lo pone a escena desde el comienzo. Sus tres partidos son ante Marruecos, Haití y Escocia, en sedes y ciudades distintas, con la exigencia habitual: sumar temprano para evitar que el último encuentro se convierta en una calculadora emocional.

La secuencia de fechas y ciudades también tiene su narrativa. Brasil abre el 13 de junio de 2026 en el MetLife Stadium, en Nueva York / Nueva Jersey. Sigue el 19 de junio de 2026 en el Lincoln Financial Field, en Filadelfia. Y cierra el 24 de junio de 2026 en el Hard Rock Stadium, en Miami, en un partido donde figura como visitante en la denominación “Escocia vs. Brasil”. Tres escenarios, tres ambientes, y un cierre en una sede que suele amplificar el ruido y el pulso del torneo.

Tabla de partidos de Brasil en el Grupo C

Fecha Estadio Ciudad Rival
13 de junio de 2026 MetLife Stadium Nueva York / Nueva Jersey Marruecos
19 de junio de 2026 Lincoln Financial Field Filadelfia Haití
24 de junio de 2026 Hard Rock Stadium Miami Escocia

Partido 1: Brasil vs Marruecos, 13 de junio de 2026 El estreno es, muchas veces, el partido más psicológico del grupo. Brasil llega con el antecedente de haber vivido en Eliminatorias varios encuentros donde el cierre fue un tema: el 1:1 con Venezuela tras ir ganando, por ejemplo, o el 0:1 con Argentina en casa en un partido que se definió por una jugada. En ese contexto, el debut le pide a Brasil algo sencillo de formular y difícil de ejecutar: imponer condiciones sin desesperarse. Si logra marcar primero, su Eliminatoria demostró que puede transformar el encuentro en un trámite más cómodo, como ante Bolivia o Perú en Brasilia. Pronóstico: gana Brasil.

Partido 2: Brasil vs Haití, 19 de junio de 2026 El segundo partido de grupo suele ser el más engañoso. Puede ser el del “ya está” o el del “todavía falta”, según cómo haya sido el debut. Para Brasil, el aprendizaje de Eliminatorias es claro: los partidos que parecen de margen mínimo se vuelven peligrosos si el equipo entra en modo ansiedad. Sus 1:0 y 0:1 repetidos enseñan que el marcador corto es un terreno donde cualquier detalle manda. Aquí la consigna es mantener el orden, sumar volumen ofensivo y no abrirle la puerta a un final apretado. Pronóstico: gana Brasil.

Partido 3: Escocia vs Brasil, 24 de junio de 2026 Cierre de grupo en Miami, con Brasil en el rótulo de visitante. Si hay algo que las Eliminatorias dejaron como subrayado, es que fuera de casa Brasil alternó: ganó en Lima, empató en Guayaquil, pero perdió en Montevideo, Barranquilla, Asunción, Buenos Aires y El Alto. Ese historial no define el Mundial, pero sí sugiere una prioridad: gestionar el partido sin regalar el inicio. El 4:1 contra Argentina en Buenos Aires es una advertencia concreta: si Brasil se deja golpear temprano, el resto del plan se vuelve cuesta arriba. En un tercer partido, con la clasificación en juego o por asegurar, esa administración emocional es clave. Pronóstico: empate.

Claves de clasificación para Brasil en el Grupo C

  • Ganar el debut para no jugar con urgencia el cierre, un escenario donde Brasil ya mostró que puede complicarse en partidos cerrados.
  • Evitar finales de marcador corto por desconcentración, como ocurrió en el 1:1 con Venezuela en Cuiabá tras ir arriba.
  • Sostener la eficacia: cuando Brasil no convierte, le cuesta sumar, como en el 0:1 con Argentina en Río o el 1:0 en contra con Paraguay en Asunción.
  • Llegar al tercer partido con margen de maniobra, porque su rendimiento fuera de casa en Eliminatorias fue inestable.

Opinión editorial

Brasil clasificó, sí. Pero lo que deja esta Eliminatoria no es un sello de superioridad sino una evidencia de trabajo pendiente. El dato que no se puede maquillar está en la columna de derrotas: seis. En un torneo largo, seis caídas te cuentan que hubo partidos donde el equipo no encontró respuestas. Y en selecciones, cuando no encontrás respuestas, el tiempo no te perdona: el calendario te da dos entrenamientos y te suelta al césped con el país mirando.

Hay una segunda verdad, igual de importante: Brasil también mostró el nervio competitivo que separa a los equipos buenos de los equipos campeones. Ganó en el 90' en Lima, ganó en el 90+9' contra Colombia, revirtió en Santiago contra Chile tras arrancar perdiendo a los 2'. Eso no es casualidad: es carácter y es jerarquía. El desafío es que esa épica no sea rutina, porque la épica repetida se transforma en desgaste y el desgaste, en Mundial, te pasa factura.

El cierre pide una advertencia concreta, con nombre y apellido de partido. El 9 de septiembre de 2025, Bolivia le ganó 1:0 a Brasil en El Alto con un penal al 45+4'. Más allá de contexto y condiciones, esa escena resume un riesgo: regalar un tiempo, llegar tarde a una acción, discutir un detalle, perder el hilo antes del descanso. En un Mundial, un penal al filo del entretiempo puede ser la frontera entre un grupo tranquilo y una clasificación con el corazón en la garganta. Brasil tiene con qué evitarlo. Pero primero tiene que mirar de frente lo que su propia Eliminatoria le mostró: el talento lo acompaña; la estabilidad, todavía se construye.